
El Gobierno británico afirmó el martes que las medidas provisionales que pueda dictar el Tribunal Internacional del Derecho del Mar son vinculantes y que el Reino Unido cumple sus obligaciones internacionales, el mismo día en que Argentina presentó ante ese tribunal una solicitud para frenar el proyecto petrolero Sea Lion, en aguas de las Falklands/Malvinas. En paralelo, Londres anunció que usará su legislación de protección de intereses comerciales para blindar a las empresas británicas frente a las sanciones argentinas.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes un acuerdo con su homólogo ruso, Vladímir Putin, para que Rusia suministre unos 4,8 millones de toneladas de diésel a los mercados estadounidense y mundial, con el objetivo de frenar la subida de los precios del combustible. Para hacerlo posible, el Departamento del Tesoro suspendió temporalmente, hasta abril de 2027, las sanciones al diésel ruso.

Las sanciones que Argentina ha impuesto a las empresas del proyecto petrolero Sea Lion, al norte de las Falklands/Malvinas, recaen sobre entidades concretas y no sobre grupos empresariales completos, por lo que la filial que hoy opera el yacimiento no está alcanzada de forma automática, según un análisis jurídico del sitio especializado Diplomacy & Law.

El plazo de dos semanas que Argentina dio al Reino Unido para frenar el proyecto petrolero Sea Lion, en la cuenca norte de las Falklands/Malvinas, vence hacia el 12 de octubre. Su vencimiento no suspenderá por sí mismo el proyecto ni establecerá una violación británica de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, según un análisis jurídico publicado por el sitio especializado Diplomacy & Law.

El Gobierno Británico confirmó que cualquier nueva licencia petrolera en las Islas Falkland requiere el consentimiento del Foreign Secretary, secretario de Estado de Asuntos Exteriores, pero evitó precisar si Londres intervino específicamente en la autorización del proyecto petrolero Sea Lion, cuya primera producción está prevista para 2028.

La empresa estadounidense de servicios petroleros Halliburton confirmó el viernes que ni ella ni sus filiales trabajarán en el proyecto Sea Lion ni participarán en actividades de exploración o producción de hidrocarburos en las Falklands/Malvinas o sus alrededores, después de que las autoridades argentinas le plantearan la aplicación de sanciones penales y civiles.

El canciller británico, Ed Miliband, recibió el jueves en Londres a Cheryl Roberts, miembro de la Asamblea Legislativa de las Falklands/Malvinas, y le reiteró que el Reino Unido “está hombro con hombro” con los habitantes del archipiélago y “se mantiene firme” en el apoyo a su derecho “a determinar su propio futuro y a desarrollar sus propios recursos”.

El canciller uruguayo, Mario Lubetkin, sostuvo que la disputa por las Falklands/Malvinas cambió de naturaleza con la exploración petrolera: una cosa, dijo, es “la isla invadida” y “la lucha contra el colonialismo”, y otra “cuando de ahí se saca mucho dinero”. Sus declaraciones llegan mientras el Gobierno de Yamandú Orsi evalúa comprar dos patrulleros a la Marina Real británica, una operación que ya motivó una resolución de veinte diputados del partido del presidente argentino, Javier Milei.

El Gobierno británico rechazó la decisión argentina de iniciar un arbitraje internacional por el proyecto petrolero Sea Lion y afirmó que la ofensiva de Buenos Aires sobre las Falklands/Malvinas “plantea interrogantes sobre la fiabilidad de Argentina como socio del Reino Unido”. Es la primera vez que Londres proyecta la disputa sobre el conjunto de la relación bilateral.

El presidente argentino, Javier Milei, instruyó este lunes a la Cancillería y a los equipos jurídicos del Gobierno a iniciar un procedimiento de arbitraje internacional contra el Reino Unido por el desarrollo del proyecto petrolero Sea Lion, en la cuenca norte de las Falklands/Malvinas, y dio a Londres un plazo de dos semanas para frenar la actividad antes de acudir al Tribunal Internacional del Derecho del Mar.