
El Rey Carlos III pronunció este martes un discurso de 28 minutos ante una sesión conjunta del Congreso de Estados Unidos en el que reivindicó la “relación especial” entre Londres y Washington como “una de las alianzas más consecuentes en la historia de la humanidad”, en una intervención que evitó toda referencia directa a la guerra contra Irán o al caso Epstein, dos asuntos que han tensionado los vínculos transatlánticos en las últimas semanas. La intervención coronó la jornada central de la visita de Estado del monarca a Washington, en el marco del 250 aniversario de la independencia estadounidense.

El rey Carlos III se prepara para pronunciar este martes a las 15:00 hora local un discurso ante una sesión conjunta del Congreso de Estados Unidos, en el que abordará la reconciliación y renovación como ejes de la relación bilateral entre Londres y Washington a 250 años de la independencia estadounidense. La intervención, prevista como uno de los momentos centrales de su visita de Estado, llega tras una recepción cargada de simbolismo militar en la Casa Blanca, en la que el presidente Donald Trump dispensó al monarca el más alto honor protocolar otorgado por Estados Unidos a un jefe de Estado extranjero.

La disputa por la soberanía de las Falklands/Malvinas regresó al centro de la agenda diplomática esta semana con dos elementos de impacto inmediato: las declaraciones de la vicepresidenta argentina, Victoria Villarruel, exigiendo que los habitantes del archipiélago vuelvan a Inglaterra si se sienten ingleses —pese a que en el referéndum de 2013 los isleños votaron por una mayoría del 99,8% a favor de seguir siendo británicos—, y la revelación, publicada por The Telegraph, de que Estados Unidos habría presionado al gobierno británico para tolerar la entrega a Argentina de cazas F-16 procedentes de territorio aliado.

El rey Carlos III y la reina Camila aterrizaron este lunes en la base militar Joint Base Andrews, en Maryland, dando comienzo a una visita de Estado de cuatro días a Estados Unidos, la más relevante del actual reinado y la primera de un monarca británico al país en dos décadas. La gira coincide con el 250 aniversario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos y se desarrolla en un momento particularmente delicado para la relación especial entre Londres y Washington, agudizado por las tensiones derivadas de la guerra contra Irán y por una serie de desencuentros diplomáticos acumulados en los últimos meses.

El gobierno del Reino Unido cerró filas este viernes en torno a su reclamo de soberanía sobre las Falklands/Malvinas, tras la difusión de un correo interno del Pentágono que contempla reconsiderar el apoyo diplomático estadounidense a Londres sobre el archipiélago como represalia por la negativa británica a sumarse a la ofensiva militar contra Irán. La respuesta institucional fue acompañada por un frente político que incluyó a oficialistas, opositores y al propio gobierno isleño, en un contexto marcado por la inminente visita del rey Carlos III a Estados Unidos.

Un correo electrónico interno del Pentágono contempla retirar el apoyo diplomático de Estados Unidos al Reino Unido en su disputa con Argentina por las Falklands/Malvinas como parte de un conjunto de represalias contra los aliados de la OTAN que no respaldaron las operaciones militares estadounidenses en la guerra con Irán, iniciada el 28 de febrero de este año. La revelación fue publicada este viernes por Reuters sobre la base de un memorando filtrado y confirmada por un funcionario estadounidense bajo reserva.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la visita de Estado del rey Carlos III y la reina Camila, que comenzará el próximo lunes, podría contribuir a recomponer las relaciones con el Reino Unido, atravesadas por semanas de tensión por la guerra con Irán y otros desencuentros bilaterales. Las declaraciones fueron realizadas en una entrevista telefónica con la BBC, emitida este jueves.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, extendió este martes el alto el fuego con Irán sin fijar una fecha límite, horas después de que su propio plazo de dos semanas estuviera a punto de vencer sin acuerdo. La decisión llegó mientras Irán atacaba dos barcos contenedores en el Estrecho de Ormuz el miércoles, y la Casa Blanca descartó que esos ataques constituyeran una violación de la tregua por tratarse de embarcaciones no estadounidenses ni israelíes.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes la extensión indefinida del alto el fuego con Irán, horas antes de que expirara la tregua de dos semanas, pero mantuvo el bloqueo naval sobre los puertos iraníes y condicionó cualquier avance diplomático a que Teherán presente una propuesta unificada para reanudar las negociaciones.

Irán anunció este viernes que el estrecho de Ormuz se mantendrá totalmente abierto al tránsito de buques mercantes hasta el fin del alto el fuego con Estados Unidos, vigente hasta el miércoles próximo. La decisión, vinculada al inicio de la tregua de 10 días entre Israel y Líbano anunciada por Trump el jueves, provocó una caída inmediata del precio del petróleo cercana al 10% y un fuerte alivio en los mercados globales.