Según el reporte periodístico, el Departamento de Estado, dirigido por el secretario Marco Rubio, ha discutido la propuesta con Montevideo durante meses. Foto: EFE/ Jeffrey Arguedas El gobierno de Estados Unidos negocia desde hace meses con Uruguay la posibilidad de que el país sudamericano reciba migrantes deportados, según reveló el miércoles The New York Times. La Cancillería uruguaya confirmó la existencia de conversaciones, pero señaló que no hay nada cerrado y que el diálogo no se limita a ciudadanos cubanos.
Fuentes del ministerio que encabeza Mario Lubetkin indicaron que Washington mantiene conversaciones equivalentes con varios otros países sobre el mismo tema. La información fue corroborada por el diario El Observador, también con fuentes de Cancillería.
Según el reporte periodístico, el Departamento de Estado, dirigido por el secretario Marco Rubio, ha discutido la propuesta con Montevideo durante meses, y funcionarios estadounidenses consideran que un eventual acuerdo escrito podría no mencionar específicamente a Cuba en su texto, aunque los cubanos serían en la práctica el principal grupo destinatario. Ambos gobiernos analizarían además la reunificación de deportados con familiares residentes en Uruguay. Estas afirmaciones provienen de funcionarios de los dos países que hablaron bajo condición de anonimato y no han sido confirmadas oficialmente.
Un alto funcionario uruguayo citado en la misma condición atribuyó el interés de su país a la necesidad de trabajadores inmigrantes y al propósito de mejorar la relación con la administración estadounidense. Los dos gobiernos no comparten afinidad política: el presidente Yamandú Orsi pertenece al Frente Amplio.
Uruguay, de 3,4 millones de habitantes y el segundo país más pequeño de Sudamérica por superficie, mantiene una política migratoria comparativamente abierta y una población de origen cubano relativamente numerosa. El ministro del Interior, Carlos Negro, ha afirmado que el país nació como un país de inmigrantes. Las deportaciones son infrecuentes y quienes ingresan sin visa suelen obtener permanencia legal.
Uruguay no sería el primer país de la región en suscribir un entendimiento de este tipo. Paraguay firmó un acuerdo con el Departamento de Estado el año pasado y ha recibido vuelos con deportados de distintas nacionalidades; Ecuador también firmó y entre los deportados enviados allí hay cubanos.
La política de traslado a terceros países ha sido objeto de críticas. Human Rights Watch documentó en mayo abusos contra cubanos y otros nacionales de terceros países deportados a México, y señaló que ni Washington ni Ciudad de México hicieron público el acuerdo que ampara esos traslados. Estados Unidos también ha enviado migrantes cubanos a Esuatini y Sudán del Sur, donde permanecieron en centros de detención.
El Departamento de Estado declinó comentar las conversaciones con Uruguay y reiteró en un comunicado que la aplicación de la política migratoria es una prioridad. Rubio dijo la semana pasada, en Manila, que Washington tiene preocupaciones sobre Cuba, entre ellas el riesgo de una migración masiva derivada de la desestabilización de la isla.