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La UE propone a Canadá como su primer “miembro asociado”, una figura que aún no existe

Miércoles, 16 de setiembre de 2026 - 17:07 UTC
La adhesión plena no está sobre la mesa: el artículo 49 del Tratado de la Unión Europea reserva la membresía a los Estados europeos La adhesión plena no está sobre la mesa: el artículo 49 del Tratado de la Unión Europea reserva la membresía a los Estados europeos

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso este miércoles que Canadá se convierta en el primer “miembro asociado” de la Unión Europea, un estatus que no está previsto en los tratados del bloque y cuyos detalles no han sido definidos.

“Me gustaría trabajar con usted para abrir la puerta a que Canadá sea el primer miembro asociado de la Unión Europea”, dijo Von der Leyen durante su discurso anual sobre el estado de la Unión en Estrasburgo, dirigiéndose al primer ministro canadiense, Mark Carney, invitado especial del Parlamento Europeo y sentado en primera fila. La propuesta fue recibida con una ovación de pie. Carney intervendrá ante la cámara este jueves.

La adhesión plena no está sobre la mesa: el artículo 49 del Tratado de la Unión Europea reserva la membresía a los Estados europeos. El bloque tampoco ha sido receptivo en el pasado a las categorías flexibles de pertenencia.

Von der Leyen planteó además pasar del Acuerdo Económico y Comercial Integral, conocido como CETA, a lo que denominó una “alianza para el futuro”, destinada a crear un espacio común de prosperidad y seguridad económica, con cooperación en tecnología, materias primas críticas, energía y defensa. Sostuvo que la Unión debe replantearse con urgencia sus asociaciones y subrayó que la iniciativa “no es una alianza contra nadie más”.

La oficina de Carney celebró la propuesta y señaló que Canadá profundiza sus vínculos con la Unión Europea para fortalecer su soberanía. El embajador designado de Canadá ante el bloque, Jonathan Wilkinson, matizó no obstante ante la prensa que ambas partes están todavía lejos de cerrar un acuerdo.

El acercamiento responde a la guerra comercial con Estados Unidos, destino de alrededor del 70% de las exportaciones canadienses. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha impuesto aranceles a Canadá y ha planteado en repetidas ocasiones que el país se convierta en el estado número 51, algo que Carney rechaza. Canadá y la Unión Europea ya habían lanzado en 2025 una asociación estratégica cuya implementación revisaron en noviembre.

El comercio bilateral de bienes y servicios alcanzó los 130.800 millones de euros el año pasado, unos 151.000 millones de dólares, según la Comisión Europea, con un aumento superior al 80% en la última década. La Unión es el segundo socio comercial de Canadá. El CETA eliminó el 99% de las líneas arancelarias al entrar en aplicación provisional en 2017, aunque diez Estados miembros aún no lo han ratificado.

El presidente de Finlandia, Alexander Stubb, había planteado el 3 de junio una Unión de hasta cuarenta Estados que incluyera a Canadá, el Reino Unido, Turquía, Noruega e Islandia, y preguntó si no sería preferible que Canadá fuera el estado 28 de la Unión antes que el 51 de Estados Unidos. En marzo, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, había sugerido que Ottawa podría adherirse en algún momento.

En Canadá el respaldo no es unánime. Una encuesta de la consultora Abacus Data situó en torno al 80% el apoyo a profundizar la cooperación con el bloque y en 49% el apoyo a una eventual adhesión; el sondeo no detalla muestra ni margen de error. El líder opositor conservador, Pierre Poilievre, calificó la gestión de Carney de fuera de lugar y afirmó que Canadá no será ni el estado 51 de Estados Unidos ni el 28 de la Unión Europea.