El Gobierno de Estados Unidos retiró a Venezuela y a Bolivia de la categoría de países que, según Washington, no combaten de forma demostrada el narcotráfico internacional, mientras mantuvo en esa lista a Colombia, Afganistán y Birmania. La determinación, enviada al Congreso el martes y difundida por el Departamento de Estado el miércoles, corresponde a la evaluación anual sobre los 23 países considerados de tránsito o producción mayoritaria de drogas, de los cuales cinco habían sido calificados el año pasado como de fallo demostrado.
En el caso de Venezuela, el Departamento de Estado atribuyó el cambio al arresto y remoción del expresidente Nicolás Maduro, ocurridos el 3 de enero tras un operativo militar liderado por Estados Unidos, y a la cooperación posterior del gobierno interino de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en particular contra la banda Tren de Aragua, cuyo líder, Héctor Rusthenford Guerrero, murió en junio en otra operación militar estadounidense. Dados los pasos positivos emprendidos bajo la presidencia interina de Delcy Rodríguez, he determinado que Venezuela ya no debe ser señalada por haber incumplido de manera demostrable sus compromisos de control de drogas, se lee en el comunicado. Venezuela estaba clasificada como no cumplidora desde 2005, cuando Hugo Chávez expulsó a la agencia antidrogas estadounidense del país; es la primera vez en más de veinte años que sale de esa categoría. La acusación judicial de 2020 contra Maduro por liderar el llamado Cartel de los Soles, organización de cuya existencia no hay pruebas contundentes, fue retirada tras su detención. Venezuela sigue, no obstante, incluida en el listado general de los 23 países.
Colombia, en cambio, permanece descertificada por segundo año consecutivo, con críticas explícitas al gobierno saliente de Gustavo Petro por los niveles récord de cultivo de coca y producción de cocaína, pero con elogios al presidente Abelardo de la Espriella, en el cargo desde el 7 de agosto. Colombia está orientada a recuperar su lugar como nuestro principal aliado en seguridad en el hemisferio, señaló el mensaje enviado por Trump al Congreso, que anticipó la posibilidad de revertir la descertificación en 2027 si el país avanza en la erradicación de cultivos y en el desmantelamiento de redes criminales. Como en 2025, Trump otorgó a Colombia una excepción que evita la suspensión de la cooperación en seguridad y las restricciones financieras que normalmente sigue a la descertificación, entre ellas la obligación de Washington de oponerse a préstamos del país en organismos multilaterales. El mismo 15 de septiembre, el Departamento de Estado informó que redirige 52 millones de dólares en financiamiento militar hacia Colombia, Ecuador, Perú y Panamá, en detrimento de otros cuatro países.
La ONU había registrado, a diciembre de 2024, 261.000 hectáreas sembradas con coca en Colombia, un récord histórico que Petro reveló en junio tras una disputa con el organismo por la publicación de los datos; De la Espriella suele citar una cifra de 300.000 hectáreas sin precisar su fuente. El nuevo presidente colombiano ha hecho de la lucha contra el crimen organizado un eje central de su gestión, en contraste con la política de su antecesor de negociar con distintos grupos armados. Quien persista en el narcotráfico, el terrorismo o el crimen organizado encontrará toda la capacidad legítima de la fuerza del Estado, declaró hace pocas semanas al presentar los lineamientos de su política de seguridad.