La presión sobre Starmer se intensificó después de que Burnham regresara al Parlamento al ganar la elección parcial de Makerfield, en el norte de Inglaterra El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció este lunes su dimisión como líder del Partido Laborista, una decisión que despeja el camino para que el exalcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham, lo suceda al frente del partido y del Gobierno. Starmer, que comunicó la medida tras perder el respaldo de su grupo parlamentario, permanecerá como primer ministro en funciones hasta que se elija a un nuevo líder.
Dimitiré como líder del Partido Laborista. He hablado esta mañana con Su Majestad el Rey para informarle de mi decisión, declaró Starmer ante los medios frente a su residencia de Downing Street. El mandatario explicó que tomó la decisión tras preguntar a sus ministros si era la persona más adecuada para encabezar el laborismo en las próximas elecciones generales. He escuchado la respuesta de mi grupo parlamentario a esa pregunta y la acepto con buena disposición, afirmó. El anuncio contrastó con su postura del viernes, cuando había prometido plantar cara en cualquier contienda interna.
La presión sobre Starmer se intensificó después de que Burnham regresara al Parlamento al ganar la elección parcial de Makerfield, en el norte de Inglaterra, el 18 de junio. Burnham, que tenía previsto disputarle el liderazgo, parte como amplio favorito para sucederlo. En las semanas previas habían renunciado el ministro de Salud, Wes Streeting —con críticas a la indecisión del primer ministro—, y el de Defensa, John Healey, por un desacuerdo sobre fondos militares; varios ministros le habían pedido que fijara un calendario de salida.
El proceso para elegir al nuevo líder, que será también primer ministro, abrirá las candidaturas el 9 de julio y quedará completado antes del receso parlamentario de verano; de haber más de un aspirante, la votación se resolvería hacia septiembre. Los candidatos necesitan el respaldo del 20% de los diputados laboristas. Starmer prometió a su sucesor un apoyo total e inequívoco y sostuvo que heredará una Gran Bretaña más fuerte y más justa que la que él recibió hace dos años.
La salida supone el séptimo recambio de líder en el Reino Unido en una década y marca una caída pronunciada para un dirigente que ganó por amplia mayoría en 2024. Su gestión se vio erosionada por el descontento con la política fiscal, las reformas del sistema de bienestar y el escándalo por el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos. Un sondeo de Ipsos difundido el viernes indicó que el 52% de los británicos consideraba que debía dejar el cargo. Su relación con el presidente estadounidense, Donald Trump, se había enfriado por la decisión de mantener al Reino Unido al margen de la guerra de Irán, una postura que incluso sus detractores calificaron de valiente. Starmer, de 63 años, dijo que ahora se concentrará en ser el mejor marido y el mejor padre posible.