
La escalada entre Argentina y el Reino Unido por el proyecto petrolero Sea Lion, al norte de las Falklands/Malvinas, se ha extendido al comercio: Londres, miembro del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, no descarta usar su posición para frenar la candidatura argentina a ese acuerdo, que requiere el consenso de todos sus socios. El Gobierno británico sostiene que la conducta de Buenos Aires plantea “muy serias dudas sobre su fiabilidad como socio”.

El líder de Reform UK, Nigel Farage, afirmó que, si fuera primer ministro, ofrecería al presidente estadounidense, Donald Trump, el uso a perpetuidad de la base militar de Diego García, en el archipiélago de Chagos, a cambio de que deje de hablar de las Falklands/Malvinas. La propuesta desató un enfrentamiento con la líder conservadora, Kemi Badenoch, que la calificó de “humillante”, y llevó a la Casa Blanca a salir en defensa de Farage.

Argentina pidió al Tribunal Internacional del Derecho del Mar que ordene al Reino Unido impedir el desarrollo del proyecto petrolero Sea Lion, al norte de las Falklands/Malvinas, y abstenerse de otorgar nuevos permisos para explotar los recursos de la plataforma continental en disputa, según el comunicado publicado por el tribunal, con sede en Hamburgo. La audiencia se fijará “lo antes posible”.

El canciller británico, Ed Miliband, afirmó el martes que los habitantes de las Falklands/Malvinas “tienen derecho a desarrollar sus recursos naturales como consideren oportuno”, al anunciar en la red social X las medidas del Gobierno británico para proteger a empresas y personas de las sanciones argentinas.

El Gobierno británico afirmó el martes que las medidas provisionales que pueda dictar el Tribunal Internacional del Derecho del Mar son vinculantes y que el Reino Unido cumple sus obligaciones internacionales, el mismo día en que Argentina presentó ante ese tribunal una solicitud para frenar el proyecto petrolero Sea Lion, en aguas de las Falklands/Malvinas. En paralelo, Londres anunció que usará su legislación de protección de intereses comerciales para blindar a las empresas británicas frente a las sanciones argentinas.

El plazo de dos semanas que Argentina dio al Reino Unido para frenar el proyecto petrolero Sea Lion, en la cuenca norte de las Falklands/Malvinas, vence hacia el 12 de octubre. Su vencimiento no suspenderá por sí mismo el proyecto ni establecerá una violación británica de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, según un análisis jurídico publicado por el sitio especializado Diplomacy & Law.

El apoyo político y militar recibido por las Islas Falkland de parte del Reino Unido los hace sentir seguros y muy protegidos, sostuvo la legisladora electa de las Islas, MLA Cheryl Roberts quien ha estado concurriendo a la ronda anual de conferencias de partidos políticos en Gran Bretaña.

Estados Unidos retiró todos los bombarderos que tenía desplegados en la base de RAF Fairford, en el oeste de Inglaterra, una semana después del incidente cerca de esas instalaciones que investiga la policía antiterrorista británica. Washington no explicó el motivo de la decisión.

El canciller británico, Ed Miliband, recibió el jueves en Londres a Cheryl Roberts, miembro de la Asamblea Legislativa de las Falklands/Malvinas, y le reiteró que el Reino Unido “está hombro con hombro” con los habitantes del archipiélago y “se mantiene firme” en el apoyo a su derecho “a determinar su propio futuro y a desarrollar sus propios recursos”.

El Gobierno británico rechazó la decisión argentina de iniciar un arbitraje internacional por el proyecto petrolero Sea Lion y afirmó que la ofensiva de Buenos Aires sobre las Falklands/Malvinas “plantea interrogantes sobre la fiabilidad de Argentina como socio del Reino Unido”. Es la primera vez que Londres proyecta la disputa sobre el conjunto de la relación bilateral.