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La demanda argentina por Sea Lion podría caer por la soberanía de las Falklands/Malvinas, advierte un jurista

Lunes, 2 de noviembre de 2026 - 00:57 UTC
Argentina agotará todas las vías legales, diplomáticas y políticas para frenar el proyecto, y apuntan que Milei podría buscar también reforzar el orgullo nacional antes de las elecciones Argentina agotará todas las vías legales, diplomáticas y políticas para frenar el proyecto, y apuntan que Milei podría buscar también reforzar el orgullo nacional antes de las elecciones

La demanda de Argentina contra el Reino Unido por el proyecto petrolero Sea Lion, al norte de las Falklands/Malvinas, “podría caer en el primer obstáculo”: la jurisdicción del Tribunal Internacional del Derecho del Mar, que no puede resolver disputas de soberanía territorial, según el especialista australiano en derecho del mar Donald R. Rothwell. El tribunal celebrará la audiencia sobre la solicitud argentina el 10 y 11 de noviembre en Hamburgo.

En un análisis publicado por The Interpreter, la revista del Instituto Lowy, Rothwell, catedrático de Derecho Internacional de la Universidad Nacional de Australia, recuerda que el tribunal solo es competente, según el artículo 286 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, para resolver disputas “relativas a la interpretación o la aplicación” del tratado. Las disputas territoriales corresponden tradicionalmente a la Corte Internacional de Justicia.

El problema, sostiene, es que la demanda argentina no puede separarse de la cuestión de fondo. “Si el Reino Unido tiene la soberanía sobre las islas, Sea Lion es un acto legítimo de exploración y explotación de la plataforma continental. Si el reclamo argentino sobre las islas es válido, la conducta del Reino Unido viola la Convención”, escribe. Argentina alega que el Reino Unido explota ilegalmente la plataforma continental, que el proyecto causará daños ambientales y que la concesión de permisos agrava la disputa sobre los espacios marítimos. “Sin la disputa territorial de fondo, todas serían cuestiones legítimas para que el tribunal las resolviera”, señala el experto.

Rothwell compara el caso con el arbitraje de 2016 sobre el mar de China Meridional, en el que Filipinas “esquivó con habilidad” la cuestión de la soberanía sobre las islas en disputa y se centró en las pretensiones marítimas de China, de modo que nunca fue necesario determinar a quién pertenecía cada territorio. Eso, advierte, no será posible en el caso de las islas del Atlántico Sur. Aun así, reconoce que el tribunal “ha sido en general reacio a interpretar de forma restrictiva su jurisdicción” y recuerda que, en la disputa entre Mauricio y Maldivas sobre su frontera marítima en torno al archipiélago de Chagos, llegó a una decisión de fondo aunque la soberanía entre Mauricio y el Reino Unido no estaba entonces plenamente resuelta.

El jurista considera que Argentina agotará todas las vías legales, diplomáticas y políticas para frenar el proyecto, y apunta que el presidente Javier Milei podría buscar también reforzar el orgullo nacional antes de las elecciones de 2027. Señala además que el presidente estadounidense, Donald Trump, podría intervenir, molesto por el escaso apoyo británico en Irán; Washington mantiene oficialmente la neutralidad en la disputa, aunque Trump ha dicho que esa posición está “bajo revisión”. “Londres defenderá inevitablemente su posición con firmeza en todos los frentes”, prevé Rothwell, para quien, si el caso prospera, será histórico: la primera vez que algún aspecto de la disputa llegue a un tribunal internacional.

Sea Lion, operado por la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration, se sitúa a unos 200 kilómetros al norte del archipiélago. Argentina sostiene sus derechos en la sucesión de los derechos españoles y en la ocupación de las islas entre 1820 y 1833, cuando fueron tomadas por el Reino Unido; Londres invoca su presencia continuada desde entonces y el derecho de sus habitantes a la autodeterminación, ratificado en el referéndum de 2013 con el 99,8% de los votos.