Burnham podría quedar sin contrincantes de peso, lo que aceleraría el proceso: cada aspirante necesita el respaldo del 20% de los diputados laboristas para competir. El exalcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham, juró este lunes como diputado por Makerfield y formalizó su candidatura para liderar el Partido Laborista y, por extensión, el Gobierno británico, horas después de que el primer ministro, Keir Starmer, anunciara su dimisión. El respaldo de su rival más probable, el exministro de Salud Wes Streeting, despejó su camino y lo consolidó como favorito para suceder a Starmer.
Streeting, que había renunciado al Gobierno el mes pasado y sostenido que competiría en cualquier contienda, confirmó que apoyará a Burnham. En un comunicado, afirmó estar convencido de que el exalcalde puede ganar la lucha de nuestras vidas contra las fuerzas del nacionalismo y de que construirá un partido inclusivo. Con su rival principal fuera de carrera, Burnham podría quedar sin contrincantes de peso, lo que aceleraría el proceso: cada aspirante necesita el respaldo del 20% de los diputados laboristas para competir.
Starmer, que anunció su renuncia frente a Downing Street en un discurso emotivo, permanecerá como primer ministro en funciones hasta que se elija a su sucesor. Las candidaturas se abrirán el 9 de julio y el nuevo líder estará en el cargo a más tardar cuando el Parlamento se reanude en septiembre, o antes si no hay contienda. De ser elegido, Burnham deberá renunciar a la alcaldía del Gran Mánchester, que ocupa desde 2017, lo que activaría una elección anticipada para ese cargo.
Uno de los debates abiertos es la posibilidad de convocar elecciones generales anticipadas, que no son obligatorias hasta 2029. Burnham desestimó esa opción al considerar que es demasiado pronto, mientras que el exministro del Interior Alan Johnson lo instó a ser valiente y acudir a las urnas para restaurar la confianza en la política. La sucesión también dividió al resto del espectro político: la líder conservadora, Kemi Badenoch, y el dirigente liberaldemócrata, Ed Davey, criticaron la rápida rotación de primeros ministros, mientras que figuras de Reform UK afirmaron que el laborismo implosiona.
Burnham, de 56 años, es una figura de amplia trayectoria. Diputado entre 2001 y 2017 y exministro de Salud y de Cultura, dejó Westminster para convertirse en alcalde del Gran Mánchester, cargo en el que fue reelegido dos veces y que le valió notoriedad nacional. Sus partidarios destacan su experiencia de gestión y su atractivo electoral, mientras que sus críticos cuestionan lo que describen como una flexibilidad ideológica entre las distintas corrientes del partido. Su llegada al liderazgo, de confirmarse, supondría el séptimo cambio de primer ministro en el Reino Unido en una década.