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Tras el viaje del director de la CIA a La Habana, Cuba advierte de un “baño de sangre” en caso de ataque

Martes, 19 de mayo de 2026 - 02:10 UTC
“Las amenazas de agresión militar contra Cuba de la mayor potencia del planeta son conocidas”, argumentó Díaz-Canel “Las amenazas de agresión militar contra Cuba de la mayor potencia del planeta son conocidas”, argumentó Díaz-Canel

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, advirtió este lunes que un eventual ataque militar de Estados Unidos contra la isla “provocará un baño de sangre de consecuencias incalculables”, en el endurecimiento más explícito del discurso de La Habana hacia Washington desde el inicio del cerco petrolero impuesto en enero. El mensaje, difundido a través de la red social X, coincidió con la confirmación pública de que el Gobierno cubano ha adquirido más de 300 drones procedentes de China e Irán, una compra que las autoridades de la isla enmarcaron en el ejercicio de su “legítima defensa”. El giro retórico se produce apenas cuatro días después de la visita del director de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense, John Ratcliffe, a La Habana.

“Las amenazas de agresión militar contra Cuba de la mayor potencia del planeta son conocidas”, argumentó Díaz-Canel, quien subrayó que la propia formulación de tales amenazas “constituye un crimen internacional”. El mandatario insistió en que “Cuba no representa una amenaza, ni tiene planes o intenciones agresivas contra ningún país” y que el carácter no hostil de la isla “lo conocen las agencias de defensa y seguridad nacional” estadounidenses. La adquisición de los drones fue revelada por el medio estadounidense Axios, que citó a un funcionario no identificado del Gobierno de Trump según el cual las aeronaves no tripuladas constituyen “una amenaza creciente” y podrían utilizarse contra la base estadounidense en la bahía de Guantánamo, contra buques militares o en operaciones cercanas a Key West, en el sur de Florida. La fuente reconoció en su intervención la incertidumbre sobre los planes operativos efectivos de la isla.

El intercambio se inscribe en una secuencia diplomática contradictoria. El presidente Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, habían deslizado en los últimos días la disposición de “hablar” con el Gobierno cubano y la posibilidad de concederle “una oportunidad”, mientras Ratcliffe sostenía reuniones reservadas en La Habana con el ministro del Interior, Lázaro Álvarez Casas, y con el asesor de seguridad y nieto del expresidente Raúl Castro, Raúl Rodríguez Castro. Tras ese encuentro, el Gobierno cubano emitió un comunicado en el que aseguraba que la isla “no alberga, no apoya, no financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas” ni cobija bases militares o de inteligencia extranjeras en su territorio.

La aceptación, hace tres días, de una oferta estadounidense de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria canalizada a través de la Iglesia Católica había abierto un cauce de cooperación inédito. La revelación de los drones y la advertencia presidencial sugieren, sin embargo, que La Habana busca consolidar simultáneamente una posición disuasoria. El cuadro general combina el cerco petrolero estadounidense vigente desde enero, los apagones prolongados que han generado alertas internas sobre la activación de la “Opción Cero”, los sobrevuelos de drones reportados sobre territorio cubano y los ejercicios militares estadounidenses en el Caribe.