El Gobierno de Cuba aceptó este jueves la oferta de Estados Unidos de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria para alimentos, combustible y medicinas, en un giro político significativo tras semanas de rechazo público y horas después de que las autoridades de la isla reconocieran el agotamiento total de sus reservas de combustible. La ayuda será canalizada a través de la Iglesia Católica, según el comunicado oficial difundido por el presidente Miguel Díaz-Canel, que la víspera había calificado el ofrecimiento estadounidense de inconsecuente y paradójico.
Si verdaderamente hay disposición del gobierno estadounidense a brindar ayuda en los montos que anuncia y en plena conformidad con las prácticas universalmente reconocidas para la ayuda humanitaria, no encontrará obstáculos ni ingratitud de parte de Cuba, escribió el mandatario cubano en la red social X. La oferta había sido anunciada por el secretario de Estado, Marco Rubio, durante un reciente viaje diplomático a Roma. Inicialmente, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla tildó la propuesta de fábula y reclamó, a modo alternativo, el levantamiento del cerco energético impuesto por Washington a la isla desde enero.
La aceptación se produce en una de las semanas más críticas del sistema cubano. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, declaró en televisión nacional que el país no cuenta con absolutamente nada de fueloil, ni absolutamente nada de diésel. En paralelo, circula entre la población un comunicado atribuido al Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil, al que tuvo acceso el diario El País y cuya autenticidad oficial no está confirmada, que advierte que la isla se encuentra en el umbral de la Opción Cero, un plan de contingencia heredado del Período Especial de los años noventa que prevé un racionamiento extremo. La población enfrenta apagones de entre 18 y 30 horas continuas, y en barrios de La Habana los vecinos comenzaron a golpear cazuelas y a encender fogatas en las esquinas.
El cerco energético estadounidense, vigente desde enero, ha agravado la crisis estructural que la isla arrastra desde la captura de Nicolás Maduro y la consecuente interrupción del suministro venezolano. Rubio diferenció esta semana la situación cubana de la venezolana en declaraciones recogidas por la agencia AP. En Cuba no hay economía. Si existe alguna riqueza, no va a parar, ni mucho menos, al pueblo. Ni siquiera al gobierno. La riqueza está controlada por una empresa privada, propiedad de generales militares, afirmó el funcionario, en referencia al conglomerado militar GAESA.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había anticipado el desenlace en su plataforma Truth Social: Cuba pide ayuda, ¡y vamos a hablar!. Rubio, sin embargo, condicionó las perspectivas de cambio: Les daremos una oportunidad. Pero no creo que vaya a suceder. No creo que podamos cambiar la trayectoria de Cuba mientras este régimen siga al mando.