Fujimori sostuvo que el país quedó atrapado en sus heridas y planteó la necesidad de tender puentes hacia el diálogo. Sánchez la acusó de encarnar el desorden que dice combatir Los candidatos presidenciales de Perú, la derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez, cerraron este jueves sus campañas en Lima ante miles de seguidores, a tres días de un balotaje que las encuestas anticipan muy reñido. Fujimori apeló a la unidad y reconciliación de los peruanos, mientras que Sánchez prometió terminar con el caos y centró su discurso en el antifujimorismo.
Fujimori, líder de Fuerza Popular, sostuvo que el país quedó atrapado en sus heridas y planteó la necesidad de tender puentes hacia el diálogo. Aseguró que, de ganar, su gobierno será tecnocrático y completará los cinco años de mandato, en alusión a la inestabilidad que llevó a Perú a tener ocho presidentes en una década. Su programa se apoya en la mano dura contra la criminalidad —principal preocupación ciudadana—, la provisión de servicios básicos, la defensa de la inversión privada y la independencia del banco central. En el cierre, realizado en el Estadio Monumental, recibió el respaldo de Álvaro Vargas Llosa, hijo del premio Nobel de Literatura.
Sánchez, de Juntos por el Perú, dirigió su mensaje contra su rival: Se acabó el caos, afirmó, y la acusó de encarnar el desorden que dice combatir. Exministro de Comercio Exterior del expresidente Pedro Castillo —preso tras el autogolpe de 2022—, ha prometido durante toda la campaña indultarlo. Entre sus propuestas figuran depurar la Policía Nacional, aplicar la muerte civil a los funcionarios condenados por corrupción, aumentar la inversión pública en educación y salud, respetar la autonomía del Banco Central e impulsar la industrialización del país. Su acto, en la avenida de La Peruanidad, estuvo marcado por la simbología andina y las imágenes de Castillo.
Para Fujimori es la cuarta vez consecutiva que llega a una segunda vuelta. Es hija del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), condenado por crímenes de lesa humanidad y corrupción, fallecido en 2024 tras recibir un indulto humanitario. Sánchez, en cambio, no figuraba en las encuestas meses atrás: emergió entre los 35 aspirantes de la primera vuelta al capitalizar el descontento de quienes consideran que las élites derribaron el Gobierno de Castillo, el primer campesino que llegó a la Presidencia. La última encuesta de Ipsos, del 3 de junio, mostró un empate técnico, con Sánchez en 43,8% y Fujimori en 43,2%, y un 13% de indecisos o que votarían en blanco.
En la recta final, ambos sumaron apoyos de excandidatos. El ultraderechista Rafael López Aliaga, tercero en la primera vuelta, llamó a votar por Fujimori al plantear la disyuntiva entre libertad o comunismo. Sánchez, por su parte, recibió el respaldo de figuras como Ricardo Belmont, Alfonso López Chau y George Forsyth. Quien gane asumirá el 28 de julio, en un país golpeado por años de inestabilidad política.