La declaración de Villarruel contrasta con el referéndum de 2013, en el que los isleños votaron por una mayoría del 99,8% a favor de seguir siendo británicos La disputa por la soberanía de las Falklands/Malvinas regresó al centro de la agenda diplomática esta semana con dos elementos de impacto inmediato: las declaraciones de la vicepresidenta argentina, Victoria Villarruel, exigiendo que los habitantes del archipiélago vuelvan a Inglaterra si se sienten ingleses —pese a que en el referéndum de 2013 los isleños votaron por una mayoría del 99,8% a favor de seguir siendo británicos—, y la revelación, publicada por The Telegraph, de que Estados Unidos habría presionado al gobierno británico para tolerar la entrega a Argentina de cazas F-16 procedentes de territorio aliado.
Ambos hechos se encadenan a la filtración del memorando interno del Pentágono difundida el viernes pasado por la agencia Reuters, que contemplaba revisar el respaldo histórico estadounidense a la soberanía británica sobre las islas como represalia por la falta de apoyo del Reino Unido en la guerra contra Irán. La cobertura coincidió con el primer día de la visita de Estado del rey Carlos III a Estados Unidos.
Las declaraciones de la vicepresidenta surgieron de una serie de publicaciones en la red social X. Hoy más que nunca, las Falklands/Malvinas son argentinas, escribió en respuesta al memo del Pentágono. En un mensaje posterior, sostuvo que la discusión sobre la soberanía de nuestras islas es entre estados, por lo cual el Reino Unido debe discutir bilateralmente con Argentina el reclamo que sostenemos por razones jurídicas, históricas y geográficas. Ante un usuario que sostuvo que los isleños son argentinos, Villarruel replicó: Si se sienten ingleses, que vuelvan a los miles de kilómetros de distancia donde está su país. Las palabras se enmarcan en una doctrina diplomática argentina histórica que considera a la población actual del archipiélago como población trasplantada después de 1833 y, por lo tanto, sin un rol legítimo como tercera parte en la disputa.
La prensa británica recogió las declaraciones con cobertura de portada en sus principales cabeceras. The Times, The Independent, Daily Mail, The Telegraph y The Sun encuadraron las palabras como un ataque frontal o una ofensiva diplomática coordinada con la administración Milei, en un contexto político ya tensionado por la posibilidad de que Washington abandone su respaldo histórico al reclamo británico.
Londres respondió a través del portavoz oficial del primer ministro Keir Starmer, quien afirmó que la posición del Reino Unido es clara y no va a cambiar, y de la canciller Yvette Cooper, según declaraciones recogidas por Daily Mail: Las Falklands son británicas. La soberanía recae en el Reino Unido y la autodeterminación, en los isleños. El gobierno de las Falklands/Malvinas reiteró su plena confianza en el compromiso británico de defender el derecho a la autodeterminación. La posición británica se sustenta en el referéndum celebrado en las islas en marzo de 2013, en el cual el 99,8% de los habitantes votaron por mantener su estatus como Territorio Británico de Ultramar, con una participación del 92%, una consulta que Argentina nunca reconoció como válida.
El elemento militar añadió un nivel de complejidad. Según The Telegraph, tres fuentes consultadas por el rotativo afirmaron que el Foreign Office recibió presiones en reuniones bilaterales para aceptar un acuerdo por el cual Estados Unidos armaría a Argentina con cazas F-16. Hubo reuniones en el Reino Unido y a Gran Bretaña se le dijo en términos inequívocos que así sería el trato, relató una de las fuentes. Argentina ya recibió a fines del año pasado una primera entrega de F-16 estadounidenses procedentes de Dinamarca, en una operación que el rotativo describió como un caso poco frecuente de aliados occidentales armando a Buenos Aires. El Reino Unido mantiene desde 1982 una prohibición estricta sobre la exportación de armas o componentes a Argentina por la disputa de soberanía.
La oposición conservadora británica cerró filas con el gobierno laborista. La líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, calificó las posiciones atribuidas a la administración Trump como una absoluta tontería y recordó que la soberanía es soberanía británica. Desde el partido Reform UK, su líder Nigel Farage anunció que viajará a Argentina en otoño boreal para transmitir personalmente al presidente Javier Milei que la cuestión es innegociable. El canciller argentino, Pablo Quirno, reiteró por su parte la disposición de Buenos Aires a retomar negociaciones bilaterales con el Reino Unido que permitan encontrar una solución pacífica y definitiva.
La Guerra de las Malvinas de 1982 dejó 649 soldados argentinos, 255 británicos y tres civiles isleños muertos. En aquel conflicto, la administración del entonces presidente estadounidense Ronald Reagan respaldó a la primera ministra británica Margaret Thatcher, un antecedente de extraordinaria relevancia ante la posibilidad de que la actual Casa Blanca revierta esa posición histórica.