


El yacimiento Sea Lion, situado al norte del archipiélago, es operado por Navitas, que posee el 65% del proyecto, mientras que Rockhopper, su descubridora, retiene el 35% El Gobierno de Argentina advirtió que podría “ejercer todas las acciones” a su alcance frente a los planes de explotar un yacimiento petrolero cercano a las Islas Falklands/Malvinas, en una nueva escalada de la disputa de soberanía. La Cancillería declaró “ilícitos” los planes de la británica Rockhopper Exploration y consideró “clandestinas” a esa empresa y a su socia israelí, Navitas Petroleum, después de que el proyecto Sea Lion pasara de la etapa de exploración a la de desarrollo.
Las actividades de exploración o explotación de hidrocarburos en las áreas disputadas constituyen un acto ilícito tanto bajo el derecho internacional como bajo el ordenamiento jurídico argentino, señaló el Gobierno argentino, que se reserva el derecho de ejercer plenamente todas las acciones disponibles para salvaguardar sus derechos e intereses soberanos. Buenos Aires invoca la ley 26.659 —que exige autorización argentina para operar en su plataforma continental— y las resoluciones de la ONU que reconocen la disputa con el Reino Unido. Rockhopper ya había sido declarada clandestina e inhabilitada por 20 años en 2012 y 2013, y Navitas fue sancionada en 2022.
El yacimiento Sea Lion, situado al norte del archipiélago, es operado por Navitas, que posee el 65% del proyecto, mientras que Rockhopper, su descubridora, retiene el 35%. La compañía británica elevó recientemente el cálculo de reservas recuperables a más de 1.000 millones de barriles, lo que lo convertiría en un yacimiento varias veces mayor que Rosebank, el mayor campo conocido que aún resta en aguas británicas. La primera fase demandará una inversión de unos 2.100 millones de dólares y producirá 170 millones de barriles a partir de 2028.
El director ejecutivo de Rockhopper, Sam Moody, confirmó que el proyecto recibió la aprobación final y cuenta con financiamiento para su primera etapa. Según indicó a sus inversores, los trabajos ya están en marcha, con la primera perforación prevista para comienzos de 2027 y la producción de petróleo un año después. El buque de producción y almacenamiento Aoka Mizu fue trasladado desde el Mar del Norte para adaptarse a su nueva función. El Gobierno de las Islas Falklands percibiría un 9% de regalías y un 26% de impuesto a las sociedades. Para el analista Dan Slater, de Zeus Capital, se trata de un descubrimiento de clase mundial.
El último cruce se produjo tras un discurso del presidente argentino, Javier Milei, en el Día de las Malvinas, en abril, cuando advirtió que su Gobierno responderá con todas las medidas diplomáticas necesarias para proteger los intereses del país. Actuamos con determinación frente a actividades unilaterales e ilegítimas que buscan explotar recursos que pertenecen al pueblo argentino, afirmó. Milei sostiene que ejercerá solo presión diplomática, aunque anunció un fuerte aumento del gasto militar, que incluye la compra de dos docenas de cazas F-16 a Dinamarca.
La controversia se da mientras Argentina expande su producción petrolera gracias al yacimiento no convencional de Vaca Muerta, donde compañías británicas como Shell, BP y Harbour Energy tienen un papel destacado. Existen temores de que Buenos Aires pueda relegar a esas empresas si Rockhopper y Navitas avanzan con Sea Lion.
Las Islas Falklands son un territorio británico de ultramar con autogobierno, por lo que la prohibición de nuevas exploraciones que impulsa el Reino Unido en sus propias aguas no se aplica allí. Un portavoz del Foreign Office sostuvo que cualquier decisión sobre Sea Lion corresponde al Gobierno de las Islas Falklands y a las empresas privadas involucradas, y reiteró que Londres es inquebrantable respecto de su soberanía sobre el archipiélago y del derecho de los isleños a la autodeterminación. Argentina y el Reino Unido libraron en 1982 una breve guerra por el control de las islas.