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El Rey Carlos III llega a Estados Unidos en una visita de Estado marcada por tensiones bilaterales

Lunes, 27 de abril de 2026 - 22:03 UTC
 La “relación especial” atraviesa lo que diversos analistas describen como su peor momento desde la crisis de Suez de 1956 La “relación especial” atraviesa lo que diversos analistas describen como su peor momento desde la crisis de Suez de 1956

El rey Carlos III y la reina Camila aterrizaron este lunes en la base militar Joint Base Andrews, en Maryland, dando comienzo a una visita de Estado de cuatro días a Estados Unidos, la más relevante del actual reinado y la primera de un monarca británico al país en dos décadas. La gira coincide con el 250 aniversario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos y se desarrolla en un momento particularmente delicado para la “relación especial” entre Londres y Washington, agudizado por las tensiones derivadas de la guerra contra Irán y por una serie de desencuentros diplomáticos acumulados en los últimos meses.

La pareja real fue recibida en la pista por funcionarios diplomáticos, estatales y federales, además de altos representantes de la embajada británica, y aceptó ramos de flores entregados por hijos de militares británicos destinados en Estados Unidos. Posteriormente se trasladaron a la Casa Blanca, donde fueron saludados por el presidente Donald Trump y la primera dama, Melania Trump, en una bienvenida con tono cordial que incluyó besos en la mejilla y un breve momento ante los fotógrafos antes de un té privado en las dependencias presidenciales.

La agenda de la semana incluye un discurso del rey ante el Congreso este martes —en lo que será apenas la segunda vez en la historia que un monarca británico se dirige al legislativo estadounidense—, una cena de Estado en la Casa Blanca, una escala en Nueva York con un acto conmemorativo de las víctimas del atentado del 11 de septiembre de 2001 ante el 25 aniversario, y un cierre en Virginia centrado en proyectos de conservación ambiental, terreno en el que el monarca lleva más de medio siglo de activismo. Carlos III, de 77 años, continúa bajo tratamiento por el cáncer diagnosticado en febrero de 2024.

La visita se desarrolla en un contexto bilateral inusualmente tenso. La “relación especial” —el vínculo de cooperación estratégica, militar y de inteligencia entre Londres y Washington forjado durante la Segunda Guerra Mundial— atraviesa lo que diversos analistas describen como su peor momento desde la crisis de Suez de 1956, cuando el primer ministro británico Anthony Eden vio frustrada su intervención militar en Egipto por la presión de la Casa Blanca de Dwight Eisenhower. Trump ha criticado reiteradamente al primer ministro Keir Starmer por la negativa británica a sumarse a la ofensiva militar contra Irán iniciada el 28 de febrero, llegando a calificarlo de cobarde y a sostener que “no es Winston Churchill”. Starmer, por su parte, ha defendido en varias ocasiones la decisión de mantener al Reino Unido fuera del conflicto, argumentando que actúa “en función del interés nacional británico”.

A esa fricción se sumó la semana pasada la difusión por Reuters de un memorando interno del Pentágono que contemplaba reconsiderar el respaldo diplomático estadounidense al Reino Unido sobre las Falklands como represalia por la falta de apoyo en Irán, junto con otras medidas dirigidas a aliados de la OTAN, como una eventual suspensión de España del bloque. La filtración generó una respuesta unánime del oficialismo y la oposición británica, y desde Downing Street se reafirmó que la soberanía de las islas “no está en cuestión”. MercoPress dio cobertura previa a esa secuencia, que incluyó la respuesta del canciller argentino Pablo Quirno reiterando los derechos de Buenos Aires sobre las islas.

El embajador británico en Washington, Christian Turner, sintetizó la estrategia británica con una fórmula clásica: “Mantener la calma y seguir adelante”. Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca Anna Kelly afirmó a la agencia AP que “el presidente Trump siempre ha tenido un gran respeto por el rey Carlos, y su relación se vio reforzada por la histórica visita del presidente al Reino Unido el año pasado”. Trump dijo a la BBC en una entrevista la semana pasada que la visita podría “absolutamente” ayudar a reparar los lazos transatlánticos.

El telón de fondo del viaje incluye un elemento adicional de seguridad. La capital estadounidense permanece en estado de alerta tras el tiroteo registrado el sábado durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, en el que funcionarios estadounidenses identificaron a Trump y miembros de su administración como posibles objetivos. Tras una revisión de seguridad, el Palacio de Buckingham confirmó el domingo que “el rey expresa su gran alivio al saber que el presidente, la primera dama y todos los invitados han resultado ilesos” y que el viaje seguiría adelante según lo previsto. Otra cuestión sensible que la Casa Real busca evitar durante la visita es el escándalo en torno a Jeffrey Epstein: fuentes reales descartaron un encuentro entre los reyes y víctimas del fallecido delincuente sexual, dado que Andrew Mountbatten-Windsor, hermano del rey, enfrenta investigaciones policiales por sus vínculos con Epstein y niega cualquier irregularidad.