El portavoz de Exteriores Lin Jian definió la semana pasada el asunto como el núcleo de los intereses fundamentales de China y la base política de la relación La cumbre entre el presidente estadounidense Donald Trump y su par chino Xi Jinping que comienza este miércoles en Pekín se desarrollará sobre una agenda concentrada en cinco frentes principales: la guerra de Estados Unidos contra Irán, la cuestión de Taiwán, los aranceles bilaterales, las exportaciones chinas de tierras raras y, según The Wall Street Journal, una primera aproximación al control de riesgos de la inteligencia artificial. Será el primer viaje de un presidente estadounidense a la capital china en casi nueve años y se desarrollará tres días después de que la Cancillería china difundiera un video propagandístico que reactivó el concepto soviético de coexistencia pacífica para describir el vínculo bilateral.
La guerra en Oriente Próximo es el factor que más condiciona la cita. El conflicto obligó a posponer el encuentro, inicialmente previsto para mediados de abril, y llega a Pekín como una herida abierta para Washington: la subida de los combustibles y el descontento ciudadano amenazan, según los sondeos, el control republicano de ambas cámaras del Congreso en las elecciones legislativas de noviembre. Trump podría requerir la mediación de Xi para acercar a Teherán a un acuerdo, frenar transferencias de armamento iraní y obtener una reducción de las compras chinas de crudo iraní. Pekín, principal afectado por el estrangulamiento del estrecho de Ormuz, recibió la semana pasada al canciller iraní Abás Araqchí, quien agradeció los esfuerzos incansables del Gobierno chino.
Taiwán constituye la prioridad estratégica de Pekín. El portavoz de Exteriores Lin Jian definió la semana pasada el asunto como el núcleo de los intereses fundamentales de China y la base política de la relación. Analistas como Melanie Hart, del Atlantic Council y exasesora del Departamento de Estado, prevén que Xi presionará a Trump para que adopte un lenguaje más favorable a la posición china, retrase ventas de armamento a Taipéi o se manifieste contra la independencia de la isla. Consultado al respecto, Trump declaró el lunes que mantendrá esa conversación con el presidente Xi y reconoció que al líder chino no le gustaría la continuidad del respaldo militar estadounidense.
El frente comercial corre por debajo de toda la cumbre. Los enviados Scott Bessent y He Lifeng celebrarán este miércoles en Corea del Sur una nueva ronda técnica destinada a consolidar la tregua sellada en Busán en octubre. Washington aspira a un compromiso chino de compra de más de 500 aviones Boeing y de productos agrícolas, así como cooperación en tierras raras y en la lucha contra el fentanilo. Trump viajará acompañado por una delegación empresarial encabezada por Tim Cook (Apple) y Elon Musk (Tesla). Para Pekín, donde cunde la sensación de victoria táctica en la disputa arancelaria, el objetivo es ganar tiempo y aliviar la presión estadounidense antes de la próxima ronda de fricciones, según valoró Jon Czin, exdirector para China del Consejo de Seguridad Nacional. La inteligencia artificial completaría la agenda con un primer intento de fijar salvaguardas en torno a modelos imprevisibles y sistemas militares autónomos, aunque la consultora Trivium China considera improbable un diálogo significativo.