


Las Falklands cuentan con 3.662 habitantes y un ingreso per cápita superior al del Reino Unido Las Islas Falklands atraviesan su tradicional “temporada de conmemoraciones”, el ciclo de actos que recuerdan cada año la guerra de 1982 hasta culminar en el Día de la Liberación, el 14 de junio, en un momento marcado por dos realidades superpuestas: la consolidación del archipiélago como una pequeña potencia económica del Atlántico Sur y la reactivación de las tensiones diplomáticas con Estados Unidos y Argentina. Un reportaje publicado este sábado por el diario británico The Sunday Times, firmado por Matthew Campbell desde Fitzroy, retrata el contraste entre la prosperidad económica creciente y la ansiedad que ha producido la reciente filtración de un memorando del Pentágono.
Las Falklands cuentan con 3.662 habitantes y un ingreso per cápita superior al del Reino Unido, una transformación impulsada por una zona de exclusión pesquera de 200 millas, establecida en 1986, que generó licencias para flotas extranjeras dedicadas a la captura del calamar Illex y Loligo y del bacalao austral. Estas dos especies constituyen hoy alrededor del 60% del Producto Interno Bruto del archipiélago. Antes de la guerra éramos una nación de pedigüeños, afirmó la productora ganadera Ailsa Heathman, de 67 años, cuya estancia familiar fue ocupada por soldados británicos del 3 Para durante el conflicto. El pescado trajo dinero, caminos pavimentados, educación gratuita, salud y atención dental.
El siguiente salto económico podría venir del yacimiento petrolero Sea Lion, descubierto en 2010 en la cuenca norte de las Falklands, cuyas perforaciones comenzarán en los próximos años con miras a iniciar la producción en 2028. El proyecto, operado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, alcanzó su decisión final de inversión a fines de 2025 con un costo estimado de 2.100 millones de dólares. La Asamblea Legislativa local, integrada por ocho miembros electos, debate ya la creación de un fondo soberano de inversión al estilo noruego para administrar los futuros ingresos. Tenemos la necesidad de proteger y proveer a las futuras generaciones, afirmó el legislador Lewis Clifton.
La cita política internacional llega en un momento de tensión inusual. El mes pasado se filtró un correo interno del Pentágono que sugería revisar el apoyo diplomático de Estados Unidos al Reino Unido sobre la soberanía del archipiélago como represalia por la falta de respaldo británico a la ofensiva estadounidense contra Irán. El presidente argentino, Javier Milei, redobló la apuesta días después al declarar que las islas fueron, son y serán argentinas. Las autoridades isleñas restaron dramatismo a la filtración. Fue solo un correo filtrado; otorgarle más credibilidad que eso sería peligroso, afirmó el legislador Roger Spink, quien remarcó que el archipiélago mantiene muy buen apoyo y amigos en Estados Unidos.
El cuadro de seguridad permanece anclado en la base de la Real Fuerza Aérea de Mount Pleasant, construida tras la guerra, con entre 1.000 y 1.500 efectivos militares, cuatro cazas Eurofighter Typhoon, un patrullero de la Royal Navy, sistemas de radar, aviones de transporte y unidades de infantería rotatorias. El general retirado Sir Richard Barrons, exjefe del Ejército británico, sostuvo en el mismo reportaje que las probabilidades de un nuevo intento argentino de sorpresa militar son muy remotas y que el control británico del espacio aéreo se mantiene bastante asegurado.
El reportaje recoge también el regreso de veteranos de ambos bandos. Tony Scales, exguardia galés de 65 años herido en el ataque al RFA Sir Galahad el 8 de junio de 1982, regresó por primera vez a Bluff Cove, donde murieron 48 personas, entre ellas 32 guardias galeses. Del otro lado, el exsoldado argentino Fernando Suárez, de 63 años y veterano del 7º Regimiento de Infantería en Wireless Ridge, viajó al archipiélago acompañado por sus dos hijos. Creo en la autodeterminación. No debería haber otra guerra jamás, afirmó. En el referéndum de 2013, todos menos tres de los habilitados a votar respaldaron la continuidad como Territorio Británico de Ultramar, con una participación superior al 90%. La guerra de 1982 dejó 255 militares británicos y 649 argentinos muertos en 74 días de combate.