Las fallas que detonaron la crisis incluyeron retrasos de hasta cinco horas en la apertura de centros de votación en la capital y la postergación de la votación al día siguiente en trece locales Piero Corvetto presentó su renuncia como jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) de Perú este martes, diez días después de la primera vuelta presidencial del 12 de abril, en medio de investigaciones judiciales y una crisis de credibilidad institucional que se profundizó por las fallas logísticas registradas durante los comicios. La Junta Nacional de Justicia (JNJ) aceptó la dimisión por unanimidad.
En su carta de renuncia, Corvetto reconoció los problemas técnicos operativos ocurridos durante el despliegue del material electoral en Lima y afirmó que su salida es necesaria e impostergable para permitir que la segunda vuelta, prevista para el 7 de junio, se desarrolle en un clima de mayor confianza ciudadana. Como servidor público, no basta con actuar de acuerdo con la ley, escribió. En esta coyuntura, no me encuentro en situación de ofrecerle ello a mi patria.
Las fallas que detonaron la crisis incluyeron retrasos de hasta cinco horas en la apertura de centros de votación en la capital y la postergación de la votación al día siguiente en trece locales, una situación que afectó a al menos 52.000 electores. A ello se sumó el extravío de cajas con material electoral durante su traslado a los almacenes, imágenes que circularon ampliamente en medios de comunicación y alimentaron las denuncias de irregularidades. Corvetto y otros tres funcionarios de la ONPE enfrentan una investigación preliminar por presunto delito de colusión en agravio del Estado.
El escenario político se complica con la incertidumbre sobre quién acompañará a la derechista Keiko Fujimori en el balotaje. Con el 93,9% de las actas procesadas por la ONPE, Fujimori lidera con el 17,05% de los votos, seguida por el izquierdista Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) con el 12,01% y el ultraderechista Rafael López Aliaga (Renovación Popular) con el 11,92%. La diferencia entre el segundo y el tercer lugar es de aproximadamente 15.000 votos sobre un universo de más de 18 millones de sufragios.
En paralelo, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) lleva a cabo un recuento inédito de actas observadas, mecanismo que se aplica por primera vez en la historia electoral peruana y cuya conclusión se prevé para mediados de mayo. López Aliaga ha reiterado acusaciones de fraude sin presentar pruebas, una postura que la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea descartó en su declaración preliminar al señalar que la jornada se desarrolló en general de manera pacífica y con respeto de las libertades fundamentales.
Sánchez, por su parte, retomó su campaña este martes en el sur de Lima y calificó a su rival ultraderechista de mal perdedor, descartando que existan fundamentos legales o constitucionales para la convocatoria de elecciones complementarias que López Aliaga ha exigido en los centros de votación que abrieron con demora en la capital.