El conteo rápido basado en el 95,7% de las actas, reveló un panorama aún más ajustado: Fujimori con 17,1% y un triple empate técnico entre Sánchez (12,4%), López Aliaga (11,3%) y Nieto (10,7%) El escrutinio de las elecciones presidenciales de Perú avanza con lentitud y sin definiciones. Con el 72% de las actas procesadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) en la madrugada del martes, Keiko Fujimori (Fuerza Popular) se mantiene en primer lugar con 16,94% de los votos. El segundo puesto, que otorga el pase a la segunda vuelta del 7 de junio, sigue abierto: Rafael López Aliaga (Renovación Popular) registra 13,0%, Jorge Nieto (Buen Gobierno) 12,0% y el izquierdista Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) 9,73%, con una distancia que se achica a medida que se incorporan actas del interior del país.
El conteo rápido integral de Ipsos y la Asociación Civil Transparencia, basado en el 95,7% de las actas muestreadas, reveló un panorama aún más ajustado: Fujimori con 17,1% y un triple empate técnico entre Sánchez (12,4%), López Aliaga (11,3%) y Nieto (10,7%). No es posible determinar cuál de estas candidaturas ocuparía el segundo lugar, advirtió Álvaro Henzler, presidente de Transparencia, quien pidió esperar con calma los resultados oficiales.
Alfredo Torres, presidente de Ipsos Perú, explicó la discrepancia entre los datos de la ONPE y el conteo rápido. López Aliaga concentra su voto en Lima, donde habría obtenido el primer lugar, pero en el interior del país apenas alcanza el 7%. Sánchez, en cambio, registra apenas el 3% en Lima pero llega al 17,1% en regiones, cuyas actas son las últimas en llegar al sistema de la ONPE.
La demora en el procesamiento no es inédita: en 2016, la ONPE tardó diez días en procesar el 100% de las actas; en 2021, cinco días. En 2026, la complejidad se agravó por la magnitud del proceso: cinco elecciones simultáneas —presidente, senador nacional, senador regional, diputado y parlamentario andino— en una cédula de votación de cinco cuerpos, y con 35 candidatos presidenciales. Hasta dos días antes de los comicios, solo el 55% de los 460.000 miembros de mesa se había capacitado, según la ONPE. Perú tampoco implementó voto digital pese a su geografía accidentada de costa, sierra y selva.
Las fallas logísticas han derivado en consecuencias judiciales. El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) presentó una denuncia penal contra el jefe de la ONPE, Piero Corvetto, por presunto atentado contra el derecho de sufragio, demora de actos funcionales y obstaculización del proceso electoral. La denuncia alcanza a otros tres funcionarios y al representante legal de la empresa Servicios Generales Galaga, encargada de distribuir el material que no llegó a tiempo. Además, el gerente de Gestión Electoral de la ONPE, José Samané Blas, fue detenido por la Policía Nacional bajo investigación por presunta colusión en la contratación de esa empresa, según AP.
El lunes, más de 52.000 electores que no pudieron votar el domingo acudieron a las urnas en Lima y en las circunscripciones de Orlando y Paterson (Estados Unidos). Varios votantes reconocieron ante CNN en español haber cambiado el sentido de su voto tras ver los resultados preliminares publicados antes de que finalizara la jornada.