Uno de los buques, el HMS Mersey, es un patrullero costero de la clase River de la Armada Real Británica El gobierno de Uruguay considera con interés una oferta del Reino Unido para adquirir tres patrulleras oceánicas (OPV) de la Royal Navy, según informó El Observador citando fuentes de la Torre Ejecutiva. La propuesta involucra embarcaciones de la primera generación de la clase River —el HMS Tyne, HMS Mersey y HMS Severn—, operativas desde 2003, cuya baja está prevista para 2028 como parte de la renovación de la flota británica en el marco de los compromisos de la OTAN de aumentar la inversión en defensa.
La oferta ha ido ganando factibilidad en las últimas semanas, tras la rescisión del contrato con el astillero español Cardama, que dejó a la Armada uruguaya sin una solución para su déficit de capacidad de patrullaje oceánico. El presidente Yamandú Orsi señaló la semana pasada que la compra será de país a país por considerarlo el formato más interesante, descartando la vía de contratos con astilleros privados.
Las tres patrulleras tienen 79,5 metros de eslora y 1.700 toneladas de desplazamiento, especificaciones que cumplen con los requerimientos de la Armada Nacional para operar en océano abierto más allá de las 100 millas náuticas. No obstante, según El Observador, fuentes navales indicaron que la Armada deberá solicitar documentación técnica detallada sobre sistemas de propulsión, electricidad, armamento, sensores y repuestos antes de avanzar en la negociación.
Cada buque costaría en torno a los 20 millones de dólares, según pudo reconstruir El Observador. En contraste, Orsi indicó que una OPV nueva tiene un costo aproximado de 60 millones de dólares. El gobierno mantiene la intención de dotar a la Armada de al menos dos patrulleras oceánicas antes del fin del mandato.
En paralelo, Uruguay confirmó a Estados Unidos su interés en incorporar un buque de la clase Reliance ofrecido en donación por la embajada estadounidense. La embarcación, que no es una OPV y carece de las condiciones para navegar en océano abierto, sería una solución intermedia para funciones de patrullaje costero, según palabras del propio Orsi. La embajada de Estados Unidos confirmó a El Observador que recibió la solicitud uruguaya y que espera continuar el proceso.
La oferta estadounidense no está exenta de antecedentes problemáticos. El excomandante de la Armada Jorge Wilson había rechazado la misma propuesta en 2022 por tratarse de plataformas construidas en 1968, con más de 54 años desde su botadura. El Ministerio de Defensa estima que la puesta a punto de ese patrullero costaría entre 8 y 15 millones de dólares, tomando como referencia un buque de la misma clase transferido a Sri Lanka con un costo asociado de 20 millones de dólares en reparaciones y actualizaciones.
Otra alternativa evaluada fue Navantia, el principal astillero público de España, pero fuentes cercanas a las negociaciones señalaron que la disponibilidad de la compañía para fabricar una embarcación antes de 2030 es un obstáculo, dado que su capacidad ya está comprometida.
Las negociaciones con el Reino Unido se llevan a cabo bajo estricta reserva. En círculos gubernamentales, la adquisición de OPV usadas se concibe como una solución de corto plazo mientras se avanza hacia la incorporación de patrulleras nuevas.