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Arabia Saudí desvía más crudo al mar Rojo para sortear Ormuz, pero la capacidad sigue siendo limitada

Martes, 17 de marzo de 2026 - 10:00 UTC
El cuello de botella no está solo en el ducto, sino también en el puerto y en la logística marítima El cuello de botella no está solo en el ducto, sino también en el puerto y en la logística marítima

Arabia Saudí está intensificando el uso de su red de oleoductos hacia el mar Rojo para mantener exportaciones de crudo mientras el estrecho de Ormuz sigue gravemente alterado por la guerra con Irán. La ruta clave es el sistema Abqaiq-Yanbu, también conocido como oleoducto Este-Oeste o Petroline, que conecta los campos del Golfo con la terminal de Yanbu, sobre el mar Rojo. Esa infraestructura se ha convertido en la principal vía de escape saudí para evitar el paso por Ormuz, por donde normalmente circula alrededor de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado.

El desvío ya está elevando con fuerza la actividad en Yanbu. Las cargas promediaron 2,2 millones de barriles diarios en los primeros nueve días de marzo, frente a 1,1 millones en febrero, y los datos de embarques apuntan a un récord mensual. Aramco dijo la semana pasada que sus ductos pueden mover hasta 7 millones de barriles diarios hacia el mar Rojo, de los cuales 5 millones estarían disponibles para exportación y el resto abastecería refinerías en la costa occidental saudí.

Aun así, el margen real sigue siendo estrecho. La Agencia Internacional de la Energía estima que, a comienzos de 2026, el sistema saudí estaba utilizando unos 2 millones de barriles diarios, lo que deja entre 3 y 5 millones de capacidad ociosa, dependiendo de las condiciones operativas y de la capacidad exportadora disponible en la costa del mar Rojo. La propia AIE advierte que esas rutas alternativas no han sido probadas de forma robusta a gran escala y que solo Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos disponen hoy de oleoductos operativos capaces de desviar parte de los flujos que normalmente pasan por Ormuz.

El cuello de botella no está solo en el ducto, sino también en el puerto y en la logística marítima. Yanbu podría superar los 4 millones de barriles diarios este mes, con 37 a 40 petroleros previstos para cargar allí, cerca de una capacidad portuaria que operadores sitúan por encima de 4,5 millones de barriles diarios. Pero Reuters señaló que la terminal rara vez ha cargado más de 2,5 millones y que el costo de fletar buques hacia Yanbu se duplicó a comienzos de marzo, mientras algunas contrataciones incluso fracasaban porque parte de la flota evita la región.

La solución saudí también tiene límites geográficos y de seguridad. Aramco pidió a compradores asiáticos que preparen planes para recibir cargamentos de abril desde Yanbu, pero esa opción se aplica principalmente al crudo Arab Light y no reemplaza la totalidad de los volúmenes que el reino enviaba por Ormuz, en torno a 6 millones de barriles diarios antes de la guerra. Además, la salida por el mar Rojo obliga a navegar por Bab el-Mandeb, un corredor expuesto a amenazas persistentes aunque no se hayan reportado ataques allí desde el inicio de la guerra con Irán.

En la práctica, Arabia Saudí ha encontrado una válvula de alivio, no una solución completa. El sistema Este-Oeste le permite sostener una parte significativa de sus ventas y reducir el golpe inmediato sobre el mercado, pero no puede compensar por sí solo la pérdida masiva de flujos del Golfo ni resolver la vulnerabilidad estructural creada por el cierre de Ormuz.

Categorías: Energía, Internacional.