
Arabia Saudí está intensificando el uso de su red de oleoductos hacia el mar Rojo para mantener exportaciones de crudo mientras el estrecho de Ormuz sigue gravemente alterado por la guerra con Irán. La ruta clave es el sistema Abqaiq-Yanbu, también conocido como oleoducto Este-Oeste o Petroline, que conecta los campos del Golfo con la terminal de Yanbu, sobre el mar Rojo. Esa infraestructura se ha convertido en la principal vía de escape saudí para evitar el paso por Ormuz, por donde normalmente circula alrededor de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado.