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Lunes, 16 de marzo de 2026 - 18:01 UTC

 

 

Alemania rechaza enviar buques a Ormuz mientras la UE busca una salida diplomática y logística

Lunes, 16 de marzo de 2026 - 16:14 UTC
La fragata alemana FGS Sachsen (F-219) de la clase Sachsen (Tipo 124) en un ejercicio de lanzamiento de misiles La fragata alemana FGS Sachsen (F-219) de la clase Sachsen (Tipo 124) en un ejercicio de lanzamiento de misiles

Alemania rechazó este lunes la petición del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que sus aliados envíen buques de guerra al estrecho de Ormuz para ayudar a reabrir la ruta marítima. El ministro de Defensa, Boris Pistorius, cuestionó qué podrían hacer “un puñado” de fragatas europeas que la Armada estadounidense no pudiera hacer ya y zanjó la posición alemana con una frase directa: “Esta no es nuestra guerra”. El portavoz del canciller Friedrich Merz añadió que el conflicto “no es la guerra de la OTAN” y que Berlín no tiene planes de verse arrastrado a él.

La negativa alemana se enmarca en un rechazo más amplio entre varios aliados de Washington. España e Italia también descartaron por ahora cualquier participación militar en el Golfo, mientras Londres y Copenhague dejaron abierta la posibilidad de estudiar fórmulas de apoyo, aunque insistiendo en la necesidad de evitar una escalada y de no quedar atrapados en una guerra más amplia. Trump había pedido apoyo para escoltar o proteger la navegación en Ormuz y advirtió que una respuesta negativa tendría consecuencias para el futuro de la OTAN.

Desde Bruselas, la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, dijo que mantener abierto Ormuz es un interés europeo y confirmó conversaciones con Naciones Unidas para explorar un mecanismo similar al que permitió exportaciones de grano ucraniano por el mar Negro en tiempos de guerra. También señaló que los ministros europeos discuten si la misión naval Aspides, hoy centrada en el mar Rojo, podría adaptar su mandato. Grecia, que lidera esa operación, ya dejó claro que limitará su participación al mar Rojo, una señal de las divisiones internas dentro de la UE sobre cualquier ampliación militar del operativo.

España reforzó esa línea de contención. La ministra de Defensa, Margarita Robles, dijo que Madrid no participará en ninguna misión militar en Ormuz y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, afirmó que Europa no debe hacer nada que añada más tensión. En paralelo, el gobierno español ha venido preparando un plan de respuesta económica y política ante la guerra en Oriente Próximo, tras una ronda de contactos con partidos y agentes sociales, con la intención de llevar medidas a un Consejo de Ministros extraordinario previsto para esta semana.

Mientras las potencias europeas discuten cómo responder a la presión estadounidense, Israel amplió su frente militar en Líbano. El ejército israelí afirmó que sus tropas operan en nuevas zonas del sur libanés en una ofensiva “limitada y selectiva” contra Hezbolá. Según el Ministerio de Salud libanés citado por Reuters, más de 880 personas han muerto y más de 800.000 han sido desplazadas en Líbano desde la reciente escalada. Israel, al mismo tiempo, mantiene bombardeos sobre Irán en una guerra que ya ha alterado el tráfico energético y empujado al alza el precio del petróleo.