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Israel y Hezbolá siguen disparando pese al anuncio de Trump del fin de las hostilidades

Martes, 2 de junio de 2026 - 15:48 UTC
Netanyahu salió escaldado, dentro y fuera de Israel, de su intención de la víspera de lanzar una oleada de bombardeos sobre Beirut, anulada por orden de Trump Netanyahu salió escaldado, dentro y fuera de Israel, de su intención de la víspera de lanzar una oleada de bombardeos sobre Beirut, anulada por orden de Trump

Un día después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara un acuerdo para poner fin a los enfrentamientos militares en Líbano, los combates continuaban este martes con escasos cambios respecto a las jornadas previas. Israel se limita a no atacar Beirut, pero sus bombardeos mataron a 12 personas en distintos puntos del país. Hezbolá, por su parte, mantiene los disparos, aunque dejó de apuntar a las localidades israelíes más alejadas de la frontera que había convertido últimamente en blanco.

El ejército israelí emitió además su primera orden de desalojo desde el anuncio de Trump, dirigida a los residentes que aún permanecen en Nabatiye, una ciudad del sur de Líbano que tenía 40.000 habitantes antes de la guerra iniciada en 2024. Como en otras localidades, se les obliga a desplazarse al norte del río Zahrani, a unos 40 kilómetros de la frontera.

Hezbolá, en tanto, no solo lanzó proyectiles contra tropas dentro de Líbano —donde mató a tres soldados en los últimos dos días—, sino también contra localidades fronterizas israelíes. El Gobierno de Benjamín Netanyahu condiciona el no bombardear Dahiye, los suburbios de mayoría chií de Beirut, a que Hezbolá no ataque esos municipios. “Si no hay calma aquí, no habrá calma allá”, advirtió el ministro de Defensa, Israel Katz, quien remarcó que en este momento “no hay alto el fuego dentro de Líbano” y que el ejército sigue operando contra la milicia. Katz aseguró que Estados Unidos está al tanto de esa política y de acuerdo con ella.

Trump había anunciado el lunes que Israel y Hezbolá frenarían las hostilidades y que no entrarían tropas en Beirut. La Embajada del Líbano en Washington confirmó que la milicia aceptó una propuesta estadounidense de alto el fuego, en una mediación en la que Qatar trabajó junto a Estados Unidos para evitar un ataque sobre la capital.

Netanyahu salió escaldado, dentro y fuera de Israel, de su intención de la víspera de lanzar una oleada de bombardeos sobre Beirut, anulada por orden de Trump. Según el medio digital estadounidense Axios, que cita a dos funcionarios de su país y a una tercera fuente al tanto de la conversación, Trump telefoneó al primer ministro y, entre reproches e insultos, le exigió suspender los ataques previstos, preocupado por que descarrilaran el diálogo con Irán. En ese relato, el presidente estadounidense le recordó a Netanyahu que lo estaba “salvando” y aludió a su situación judicial. La referencia se vincula con los esfuerzos de Trump para que el presidente israelí, Isaac Herzog, conceda al primer ministro un perdón ante los tres delitos de corrupción que se le imputan.

La marcha atrás avivó las críticas en un clima preelectoral: Israel irá a las urnas en octubre, o quizá en septiembre si prospera la disolución del Parlamento. El ministro de Seguridad Nacional, el ultranacionalista Itamar Ben Gvir, instó a Netanyahu a decirle “no” a Trump. Desde la oposición, el exjefe de Gobierno Yair Lapid presentó al Israel actual como un Estado “clientelar” de Washington, y el líder de Israel Beitenu, Avigdor Liberman, calificó al primer ministro de “marioneta” de Trump.

Netanyahu intentó desviar la atención y reivindicar la guerra que lanzó contra Irán junto con Estados Unidos. “El precio que Irán ha pagado es muy alto; los cimientos de este régimen de terror se han agrietado”, dijo al despedir a David Barnea, jefe saliente del Mosad. ”No volverá a ser lo que era (...) su fin llegará”. Israel insiste en que la misión en Irán no ha terminado y presiona a Trump para reanudarla.