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Trump critica a Starmer por no apoyar ataques a Irán y cuestiona la “relación especial”

Martes, 3 de marzo de 2026 - 13:13 UTC
Trump reprochó a Starmer haber tardado en autorizar el uso de instalaciones británicas por parte de fuerzas de EE. UU., mientras que la cooperación con otros socios europeos se ha vuelto más sólida Trump reprochó a Starmer haber tardado en autorizar el uso de instalaciones británicas por parte de fuerzas de EE. UU., mientras que la cooperación con otros socios europeos se ha vuelto más sólida

Donald Trump criticó al primer ministro británico Keir Starmer por negarse a participar en los ataques contra Irán y afirmó que la histórica “relación especial” entre Estados Unidos y el Reino Unido “ya no es lo que era”, en comentarios publicados por el tabloide británico The Sun.

La reacción del exmandatario estadounidense llega después de que Starmer tomara distancia pública de la ofensiva y subrayara que el Reino Unido no respaldaría acciones militares sin una base legal clara y una estrategia definida, en un intento de evitar un nuevo episodio comparable a la guerra de Irak de 2003. En un debate en la Cámara de los Comunes, parlamentarios británicos insistieron en que cualquier actuación debe tener sustento jurídico y objetivos verificables.

Según Reuters, Trump reprochó a Starmer haber tardado en autorizar el uso de instalaciones británicas por parte de fuerzas estadounidenses, y sostuvo que la cooperación con otros socios europeos se ha vuelto más sólida.

Londres, por su parte, trató de encuadrar su postura como una negativa a participar en ataques ofensivos, pero con disposición a medidas defensivas para proteger intereses propios y de aliados. En una declaración conjunta del E3 (Francia, Alemania y Reino Unido), los líderes dijeron no haber participado en los ataques iniciales y plantearon que podrían habilitar “acciones defensivas necesarias y proporcionadas” frente a la amenaza de misiles y drones en la región.

El choque político se produce en un momento de sensibilidad particular en el Reino Unido: Starmer ha debido equilibrar la relación con Washington con la presión interna para no repetir la lógica de 2003, cuando el país se sumó a la intervención en Irak. El Gobierno también enfrenta críticas cruzadas: sectores conservadores reclaman un alineamiento más firme con Estados Unidos, mientras parte de la oposición y voces dentro del propio laborismo exigen mantener una línea estricta de legalidad internacional.

La controversia incluye además el debate sobre el uso de bases británicas en el exterior —incluida la instalación conjunta en Diego García— y el alcance real de lo “defensivo” en un conflicto de alta intensidad. El Gobierno británico permitió el uso de bases para operaciones limitadas con fines defensivos, aunque evitó comprometerse con ataques de carácter ofensivo.