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Macri dijo dejar un país donde es “más difícil robar”, y promete una oposición constructiva

Viernes, 6 de diciembre de 2019 - 09:58 UTC
A Cristina Kirchner, Macri no la mencionó pero recordó las presuntas prácticas corruptas, y en mérito a sus reformas “ahora es más difícil robar”. A Cristina Kirchner, Macri no la mencionó pero recordó las presuntas prácticas corruptas, y en mérito a sus reformas “ahora es más difícil robar”.

A cinco días del fin de su mandato, el jefe del Estado argentino utilizó casi 40 minutos de cadena nacional para explicar los éxitos de su gestión y lo mucho que, según él, había avanzado Argentina durante los pasados cuatro años.

A diferencia de su antecesora, Cristina Kirchner, para quien la cadena nacional era una ritual varias veces a la semana, fue esta la única y ultima vez a la cual Macri apeló.

Pero también escuchándolo resultó casi incomprensible que hubiera perdido las elecciones sin llegar siquiera a disputar la segunda vuelta y asi lo reflejaron con humor e ironía las redes sociales.

Solo hizo autocrítica en el ámbito económico, aunque aseguró que había “sentado las bases” para un futuro crecimiento. Su propio gobierno, como el FMI, pronostica que en 2020 seguirá la recesión iniciada hace ya dos años.

Macri perseguía varios objetivos con su mensaje. El primero, amortiguar las acusaciones formuladas por el presidente entrante, Alberto Fernández según el cual el presidente saliente deja poco más que “tierra arrasada” con una deuda en dólares altísima, una economía en retroceso, una inflación desbocada (superior al 50% anual), un desempleo superior al 10% y una pobreza que ya rebasa el 40% y afecta a 16 millones de argentinos, de acuerdo con los datos publicados por la Universidad Católica pocas horas antes de la alocución presidencial.

El segundo y más significativo consistía en perfilarse como jefe de la oposición, puesto que no tiene asegurado porque en sus propias filas varios dirigentes aspiran a esa condición. Por último, quiso lanzar críticas a la presidenta anterior, Cristina Fernández de Kirchner nueva vicepresidenta a partir del día 10, a quien no mencionó pero de quien recordó las presuntas prácticas corruptas. Debido a sus reformas administrativas, dijo, “ahora es más difícil robar”.

Atribuyó a los anteriores gobiernos peronistas buena parte de su propio fracaso en la gestión económica. Sobre el crecimiento de la deuda externa y el préstamo del FMI cuyos plazos deberá renegociar el gobierno de Alberto Fernández porque Argentina no puede hacerles frente, Macri dijo que casi todo ese dinero se había dedicado a pagar deudas anteriores y a cubrir su propio déficit presupuestario.

También definió como ”saludable” el tipo de cambio actual, de casi 60 pesos por dólar, cuando solo unos meses atrás, tras su derrota en las primarias de agosto, calificó en términos casi apocalípticos la devaluación. En su mensaje señaló que la devaluación tras las primarias se debió al “miedo de millones de argentinos” al retorno del peronismo.

“No me voy satisfecho con la economía”, dijo. Pero aseguró que dejaba una Argentina más integrada en el “diálogo internacional”, con un sistema político más decente, con una justicia más independiente, con una prensa más libre, con unas estadísticas oficiales más fiables, con unas instituciones más sólidas y con menos narcotráfico. También con un mejor suministro energético.

“Siempre les dije la verdad”, proclamó, antes de lamentar “no haber podido ofrecer mejores resultados”. Y prometió que su coalición conservadora, en proceso de reorganización, haría una oposición constructiva: “Jamás haría nada para entorpecer la labor del gobierno entrante”.

Categorías: Economía, Política, Argentina.