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Cuba y Europa normalizan relaciones después de 20 años

Martes, 13 de diciembre de 2016 - 18:19 UTC
La representante europea Federica Mogherini y el canciller cubano Bruno Rodríguez firmaron en Bruselas el documento que normaliza las relaciones con la isla caribeña La representante europea Federica Mogherini y el canciller cubano Bruno Rodríguez firmaron en Bruselas el documento que normaliza las relaciones con la isla caribeña

Cuba y la Unión Europea firmaron el lunes en Bruselas su primer acuerdo de cooperación, que será a partir de ahora el fundamento jurídico del vínculo entre la isla y los 28 países de la UE

 La representante diplomática europeo Federica Mogherini y el canciller cubano Bruno Rodríguez firmaron un acuerdo que puso fin a 20 años de bloqueo europeo lanzado en 1996 a instancias del gobierno español del entonces presidente José María Aznar, por el cual Cuba deja de ser una anomalía en las relaciones europeas con los países de América Latina. El denominado “Acuerdo sobre Diálogo Político y Cooperación” será la base jurídica a partir de ahora sobre las relaciones entre Cuba y los 28 países de la UE.

Mogherini dijo que “Cuba está cambiando profundamente, que la Unión Europea acompaña este proceso conjuntamente con el gobierno cubano, con el acuerdo tendremos la oportunidad de elevar la relación entre la Unión Europea y Cuba a un nuevo nivel”.

Rodríguez Parrilla reconoció que la relación “pasó por momentos de desacuerdo” y que la eliminación de la ”posición común (...) restablece la normalización entre la UE y Cuba“.

”Para la economía cubana, la relación con Europa es una prioridad“, dijo el canciller, pero recordó que el bloqueo estadounidense, debido principalmente a restricciones financieras,” sigue siendo un obstáculo en las relaciones económicas entre los países europeos y Cuba“.

La representante europea hizo una referencia velada al cambio en Washington: ”Ambos sabemos bien que el entorno internacional presenta desafíos hoy y nuestra asociación será aún más importante de lo que ha sido hasta ahora“. Rodríguez Parrilla fue más claro: ”las relaciones entre Cuba y Europa felizmente no pasan por Washington“.

El acuerdo, según la Comisión Europea, ”facilitará y fortalecerá el diálogo político, mejorará la cooperación y el desarrollo bilaterales“. Europa trata de mantener su influencia en una Cuba que puede cambiar más rápidamente después de la muerte de Fidel Castro y el probable endurecimiento de Washington después de la elección de Donald Trump.

Bruselas dice que el acuerdo ayudará a la UE a ”apoyar el proceso de transición de la economía y la sociedad cubanas“ e incluye ”el diálogo acerca del desarrollo sustentable, la democracia y los derechos humanos“. También incluye secciones sobre comercio y cooperación comercial.

El acuerdo anula en la práctica la ”posición común“, que obliga al régimen cubano a avanzar democráticamente para mejorar la relación. La UE no aplica esta política de línea dura a otras dictaduras. La muerte de Fidel Castro sirve como un cambio de escenario, pero el acuerdo firmado el lunes fue negociado desde la visita de Mogherini a La Habana en marzo pasado.

Europa rompió relaciones con el régimen cubano en 1996 después de que el primer gobierno conservador llegó al poder en Madrid desde el establecimiento de la democracia. La UE aseguró entonces que no habrá mejoras en las relaciones con Cuba hasta que la isla haya dado pasos claros hacia la democratización. La Habana consideró que esta posición era una interferencia que impedía la normalización de las relaciones.

Las sanciones diplomáticas se produjeron en 2003 con la llamada ”Primavera Negra“ y el encarcelamiento de disidentes. En los años siguientes, el Parlamento Europeo entregó el Premio Sájarov a la libertad de conciencia a disidentes como Oswaldo Payá, Guillermo Fariñas o la organización de las Damas de Blanco. Las visitas a la isla se mantuvieron al mínimo.

El cambio en Madrid con la llegada en 2004 del gobierno del socialista Rodríguez Zapatero comenzó a provocar el giro. En 2008 se reanudó el diálogo y volvió a Cuba la cooperación europea. Las sanciones fueron levantadas y un diálogo cauteloso comenzó en 2010.

En 2012, la entonces ”canciller“ europea Catherine Ashton trabajó en mejorar la relación con Cuba sin molestar a los gobiernos europeos que querían mantener una posición de mano dura, sobre todo en Europa oriental que pasaron por las dictaduras comunistas y en parte los países nórdicos y Alemania.

Los checos fueron durante años la gran piedra de tropiezo. Un gobierno tras otro recordó que en 1968 Fidel Castro aplaudió cuando los tanques soviéticos aplastaron la ”Primavera de Praga“ que puso fin al segundo intento de rebelión democrática después de Budapest en 1956. Castro dijo entonces que los rebeldes eran contrarrevolucionarios que llevaron a Checoslovaquia al capitalismo ya las armas De los imperialistas. Sus líderes los llamaban ”fascistas reaccionarios”. Según datos de la Oficina Europea de Estadísticas, la UE es el segundo socio comercial de Cuba después de Venezuela con más de 2.700 millones de euros de comercio en 2015.