Celebrada en el Trump National Doral de Miami, la reunión congregó a 12 líderes latinoamericanos de derecha El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inauguró este sábado en Doral, Florida, la primera cumbre del llamado Escudo de las Américas, donde reunió a líderes latinoamericanos y caribeños afines para presentar una nueva alianza de seguridad centrada en la lucha contra los carteles. En su discurso, dijo que Cuba está “al final de la línea”, aseguró que La Habana quiere negociar con Washington y afirmó además que su gobierno reconoció formalmente al Ejecutivo interino de Delcy Rodríguez en Venezuela, en medio del reciente restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países.
La cita, celebrada en el Trump National Doral Miami, reunió a los mandatarios de Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago, mientras México, Brasil y Colombia quedaron fuera. El encuentro buscó mostrar que la Casa Blanca mantiene a América Latina en el centro de su agenda incluso mientras la guerra con Irán domina la política exterior estadounidense; tras su intervención, Trump viajó a Dover para participar en la ceremonia por seis soldados estadounidenses muertos en Kuwait.
El eje del encuentro fue el endurecimiento de la estrategia contra el narcotráfico. Trump pidió a los gobiernos de la región recurrir a la fuerza militar contra carteles y bandas transnacionales, y la Casa Blanca publicó una proclamación que vincula al evento con una nueva estructura regional, la Americas Counter Cartel Coalition, de la que, según el texto oficial, participan representantes militares de 17 países. El evento se dió días después de una operación conjunta de fuerzas estadounidenses y ecuatorianas en Ecuador que terminó con la destrucción de un campamento de entrenamiento de los Comandos de la Frontera, un grupo disidente de la extinta guerrilla colombiana de las FARC.
En el frente caribeño y venezolano, Trump volvió a sostener que el régimen cubano atraviesa sus “últimos momentos” y que busca un entendimiento con él y con el secretario de Estado, Marco Rubio. Sobre Venezuela, la afirmación más sólida y confirmada hasta ahora es el restablecimiento formal de relaciones diplomáticas y consulares, anunciado por el Departamento de Estado el jueves; más tarde, Rodríguez respondió con un mensaje en el que ofreció una agenda de cooperación basada en “respeto mutuo, igualdad y derecho internacional”. La afirmación de Trump sobre un reconocimiento formal del gobierno de Rodríguez fue hecha públicamente en la cumbre.
La cumbre también dejó ver el tono ideológico del nuevo bloque. Reuters y AP describieron el encuentro como una vitrina de gobiernos de derecha o centroderecha favorables a políticas de mano dura en seguridad y migración. Trump, además, advirtió contra la “influencia extranjera hostil” en el hemisferio, en una referencia implícita al peso de China en la región, y cerró con una frase que generó polémica al decir ante los líderes invitados que no piensa aprender “su maldito idioma”.