
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y el lanzamiento del Escudo de las Américas —una coalición antinarcóticos de tono militar que excluye a México y que Washington presentó en marzo en Miami— han reconfigurado el tablero de seguridad en Centroamérica. La presión, intensificada tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero, empujó las rutas del narcotráfico hacia aguas internacionales y forzó respuestas dispares en el istmo, según un informe de EL PAÍS.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inauguró este sábado en Doral, Florida, la primera cumbre del llamado Escudo de las Américas, donde reunió a líderes latinoamericanos y caribeños afines para presentar una nueva alianza de seguridad centrada en la lucha contra los carteles. En su discurso, dijo que Cuba está “al final de la línea”, aseguró que La Habana quiere negociar con Washington y afirmó además que su gobierno reconoció formalmente al Ejecutivo interino de Delcy Rodríguez en Venezuela, en medio del reciente restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países.