La Casa Blanca calificó la reunión de positiva. El encuentro se produjo, no obstante, tras semanas de diferencias públicas entre los dos gobiernos sobre el rumbo de la guerra El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, se reunieron este martes durante unos 90 minutos en la Casa Blanca, en el primer encuentro entre ambos desde el inicio de la ofensiva conjunta contra Irán en febrero. La reunión se celebró a puerta cerrada, sin comparecencia ante la prensa, en momentos en que Washington busca reactivar las negociaciones con Teherán.
Netanyahu describió el encuentro como uno de los mejores que mantuvo con Trump, y una fuente israelí citada por medios especializados señaló que ambos coincidieron en que Irán no debe obtener un arma nuclear. La Casa Blanca calificó la reunión de positiva. El encuentro se produjo, no obstante, tras semanas de diferencias públicas entre los dos gobiernos sobre el rumbo de la guerra.
Horas antes, consultado sobre la información de inteligencia que el primer ministro israelí planeaba presentarle acerca de una instalación nuclear iraní, Trump restó importancia al asunto: No necesito que Bibi me lo diga. Sabemos perfectamente lo que está pasando, declaró a un canal de televisión estadounidense. El mandatario también desestimó los llamados a intensificar los ataques.
Las prioridades de ambos difieren. Para Washington, el eje es el estrecho de Ormuz y su impacto sobre los precios de la energía; para Israel, el programa nuclear y de misiles balísticos iraní. Los bombardeos estadounidenses cesaron la semana pasada, tras dos semanas de ataques ininterrumpidos, y mediadores de Pakistán, Egipto y Qatar trabajan para precisar el régimen de navegación por el estrecho, uno de los puntos que hizo fracasar el alto el fuego de junio. Irán y Omán habrían dado su aval a una propuesta, aunque el gobierno iraní advirtió que la vía permanecerá cerrada si no se atienden sus condiciones de seguridad. El precio del crudo Brent cayó un 2,9% este martes, hasta cerca de 86 dólares por barril, ante las expectativas de una reanudación del diálogo.
Otros dos asuntos figuraban en la agenda israelí: la eventual venta estadounidense de cazas F-35 a Turquía, que Israel considera una amenaza a su superioridad militar regional, y el acuerdo nuclear con Arabia Saudí, que Washington condicionó a que Riad reconozca al Estado de Israel. Sobre lo primero, Trump había sido tajante días atrás: Nadie me dice qué debemos vender, afirmó, y calificó a Turquía de aliado.
Ambos líderes enfrentan calendarios electorales exigentes: Trump, las elecciones legislativas de noviembre; Netanyahu, una reelección en octubre. En el entorno del presidente estadounidense han crecido las críticas al involucramiento en el conflicto: el ex estratega de la Casa Blanca Steve Bannon cuestionó la frecuencia de las visitas del primer ministro israelí y sostuvo que los partidarios más firmes de Trump están molestos.
Israel firmó semanas atrás un acuerdo marco de paz con Líbano, aunque se niega a retirar todas sus tropas del sur del país sin el desarme de Hezbolá. Como gesto previo a la reunión, concretó una primera retirada parcial en una zona del sur libanés. Netanyahu aprovechó su viaje para asistir al funeral del senador republicano Lindsey Graham, al que también acudió el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, quien mantuvo un breve encuentro con Trump.