El documento, titulado Acuerdo de la Casa Blanca sobre Superinteligencia: compromiso conjunto sobre responsabilidades de frontera, fue publicado por el presidente El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y los máximos responsables de seis empresas tecnológicas firmaron el martes en la Casa Blanca un acuerdo voluntario por el que las compañías se comprometen a garantizar por sí mismas la seguridad de sus sistemas de inteligencia artificial. Trump lo calificó de moralmente vinculante y dijo que es casi como una constitución.
El documento, titulado Acuerdo de la Casa Blanca sobre Superinteligencia: compromiso conjunto sobre responsabilidades de frontera, fue publicado por el presidente en su red Truth Social tras un almuerzo con ejecutivos del sector. Lo firmaron Sundar Pichai, de Google; Dario Amodei, de Anthropic; Mark Zuckerberg, de Meta; Greg Brockman, de OpenAI; Jensen Huang, de Nvidia; y Elon Musk.
Según el texto, las empresas son responsables de la seguridad de su propia tecnología, aplicarán salvaguardas para que los modelos funcionen según lo previsto, detectarán y corregirán fallos con rapidez y trabajarán con auditores independientes para verificar que sus sistemas no accedan a otros sistemas técnicos de forma no prevista. El acuerdo no establece consecuencias por incumplimiento. Trump anunció además la creación de un comité de supervisión, sin precisar sus integrantes, y el nombramiento de un responsable gubernamental del área en los próximos días.
Zuckerberg lo describió como un comienzo; Pichai, como un momento histórico y trascendente; y Amodei, como una forma de ganar de manera segura. Especialistas consultados por la BBC fueron críticos. Kimberlee Weatherall, profesora de derecho de la Universidad de Sídney, sostuvo que el acuerdo permite a las empresas definir qué cuenta como seguridad y lo calificó de profundamente decepcionante. Jeannie Paterson, de la Universidad de Melbourne, advirtió que la autorregulación puede llevar a fijar solo salvaguardas mínimas.
El acuerdo llega en medio de reclamos de parte del sector y de expertos para endurecer la supervisión de la tecnología. Según la BBC, OpenAI canceló el lunes el lanzamiento de uno de sus modelos por razones de seguridad.
El mismo día, Trump firmó una orden ejecutiva que obliga a las agencias federales a sustituir inteligencia artificial por Super Intelligence o SI en su correspondencia oficial, sitios web e informes, y encarga a su asesor de ciencia y tecnología proponer en 60 días una definición legal del término. En su discurso ante la Asamblea General de la ONU, la semana pasada, el presidente había dicho que la palabra artificial hace que la tecnología parezca falsa.
Trump reiteró su respaldo a la expansión de los centros de datos, cuya construcción se ha vuelto un tema sensible antes de las elecciones legislativas de noviembre: una encuesta de Marist para NPR y PBS indica que el 65% de los votantes registrados se opone a que se instalen en su zona.
El acuerdo concreta la posición que Washington defendió en Nueva York frente a quienes reclaman reglas comunes. Allí, el primer ministro británico, Andy Burnham, pidió un conjunto único de principios y estándares globales, mientras Trump y el presidente argentino, Javier Milei, rechazaron cualquier regulación preventiva.