MercoPress, in English

Lunes, 20 de julio de 2026 - 12:42 UTC

 

 

Lula pide a Trump que explique los aranceles del 25% a Brasil y habla de una “guerra de la verdad”

Domingo, 19 de julio de 2026 - 17:43 UTC
“La guerra que quiero librar con él es una guerra de narrativa, una guerra de la verdad. Quiero demostrarle al mundo quién dice la verdad en esta guerra arancelaria entre Brasil y EE. UU.”, dijo Lula “La guerra que quiero librar con él es una guerra de narrativa, una guerra de la verdad. Quiero demostrarle al mundo quién dice la verdad en esta guerra arancelaria entre Brasil y EE. UU.”, dijo Lula

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, llamó públicamente a su par estadounidense, Donald Trump, a explicar las razones por las que impuso aranceles del 25% a la mayoría de los productos brasileños, una medida que Brasilia atribuye a motivaciones políticas más que comerciales. Los gravámenes, anunciados el 15 de julio por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, entrarán en vigor el 22 de julio.

“La guerra que quiero librar con él es una guerra de narrativa, una guerra de la verdad. Quiero demostrarle al mundo quién dice la verdad en esta guerra arancelaria entre Brasil y Estados Unidos”, declaró Lula el viernes durante una visita en Río de Janeiro. El mandatario, que busca la reelección en los comicios del 4 de octubre, sostuvo que su país es “un pueblo pacífico” y que Washington no logrará engañar a la sociedad brasileña.

Los aranceles se aplican bajo la Sección 301 de la ley comercial estadounidense, tras una investigación de un año que concluyó que Brasil incurría en prácticas comerciales desleales. Washington citó el trato a las empresas tecnológicas estadounidenses, las trabas al etanol, la protección de la propiedad intelectual, el sistema de pagos PIX y la deforestación ilegal ligada al agronegocio. La medida incluye exenciones amplias, entre ellas café, carne, naranjas, algunos productos energéticos y partes aeroespaciales. Una investigación paralela sobre trabajo forzado, que concluye la próxima semana, podría añadir un 12,5% adicional.

El secretario de Estado, Marco Rubio, responsabilizó a Lula por el resultado de las negociaciones y afirmó que no había negociado “de buena fe”, al sostener que el mandatario había puesto su “ego” por delante de un acuerdo. Lula rebatió los argumentos de Washington: dijo que su gobierno ha reducido la deforestación, que el 76% de los productos estadounidenses que Brasil importa no pagan tasas y defendió el derecho de su país a regular las plataformas digitales y a mantener el PIX, al que describió como “un patrimonio” del pueblo brasileño.

La disputa se instaló en el centro de la campaña electoral. El principal rival de Lula, el senador de derecha Flávio Bolsonaro, rechazó las acusaciones del gobierno de que su familia habría promovido las tasas en Washington y atribuyó la medida a la gestión del propio Lula. Su hermano, el excongresista Eduardo Bolsonaro, y él se reunieron con Trump en la Casa Blanca en mayo.

Los aranceles se suman a los del 50% que Trump había impuesto en 2025, vinculados explícitamente al juicio contra el expresidente Jair Bolsonaro —aliado de Trump—, condenado a 27 años de prisión por intentar revertir su derrota electoral de 2022. El gobierno brasileño estima que las nuevas tasas podrían afectar al 18% de sus exportaciones a Estados Unidos, unos 7.400 millones de dólares, y analiza medidas de reciprocidad y apoyo a los sectores afectados.