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Petro prohíbe usar cuarteles para la posesión y De la Espriella insiste en hacerla igual

Martes, 14 de julio de 2026 - 07:33 UTC
El presidente electo, que en campaña adoptó un saludo castrense y el lema “Firmes por la patria”, ha manifestado su intención de realizar el acto en Popayán El presidente electo, que en campaña adoptó un saludo castrense y el lema “Firmes por la patria”, ha manifestado su intención de realizar el acto en Popayán

El presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, ordenó que ninguna instalación militar sea utilizada para la ceremonia de posesión de su sucesor, Abelardo de la Espriella, prevista para el 7 de agosto. El presidente electo respondió que mantendrá su intención de juramentar en una guarnición del sur del país, lo que agrava el pulso entre ambos a menos de un mes del traspaso de mando.

“Los cuarteles militares y policiales están bajo mis órdenes hasta el momento en que el nuevo presidente jure, y por tanto hasta ese momento soy el comandante supremo de las Fuerzas Militares”, escribió Petro en la red social X. “En servicio de mis facultades constitucionales y legales, ordeno que ningún establecimiento militar sirva para una posesión de un presidente de la República”, añadió. El mandatario sostuvo que la Constitución establece que el presidente debe posesionarse ante el Congreso en sesión plena y que los cuarteles cumplen funciones de seguridad y defensa, no de sede de actos legislativos.

De la Espriella ratificó su decisión en un mensaje difundido por sus redes. “Me voy a posesionar en el sur del país en una guarnición militar para rendirle un homenaje solemne a los héroes de la patria y a los uniformados que protegen la democracia, la libertad, la institucionalidad”, afirmó. El presidente electo, que en campaña adoptó un saludo castrense y el lema “Firmes por la patria”, ha manifestado su intención de realizar el acto en Popayán, capital del departamento del Cauca, una región golpeada por la expansión del conflicto armado.

Ante la negativa del Gobierno saliente, De la Espriella apeló al nuevo Congreso, que se instalará el 20 de julio y en el que no cuenta con mayoría, para que autorice el traslado de la sede legislativa. La cuestión jurídica permanece en disputa. El ministro del Interior designado, Rodrigo Lara, sostiene que el Legislativo puede sesionar en cualquier lugar del país si así lo decide. Desde el oficialismo saliente, la senadora Isabel Zuleta replicó que el Congreso no tiene potestad sobre espacios administrados por el Ejecutivo y que un oficial que obedeciera órdenes del presidente electo antes del traspaso podría incurrir en una falta grave.

El acto también enfrenta obstáculos logísticos. La Cancillería aún no ha adjudicado la licitación para organizar la ceremonia y la invitación de delegaciones extranjeras, a cuatro semanas de la fecha prevista, y juristas señalan la complejidad de trasladar a cerca de trescientos congresistas y a jefes de Estado invitados a una unidad militar.

De la Espriella respondió a las críticas sobre el costo del traslado asegurando que su investidura será “austera, sin derroche”. El episodio se suma a la suspensión del empalme entre ambos gobiernos y al rechazo de Petro a reconocer la legitimidad de la elección.

Categorías: Política, América Latina.