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Argentina evalúa una protesta por el paso de un patrullero británico rumbo a Chile

Lunes, 13 de julio de 2026 - 08:25 UTC
Un eventual reclamo argentino podría apoyarse en el Acuerdo de Madrid II, firmado por ambos países en 1990 tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas Un eventual reclamo argentino podría apoyarse en el Acuerdo de Madrid II, firmado por ambos países en 1990 tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas

La Cancillería argentina analiza emitir un pronunciamiento formal tras el tránsito del patrullero HMS Medway de la Royal Navy, que navegó desde las Falklands/Malvinas hacia el puerto chileno de Punta Arenas, en un episodio sobre el que Buenos Aires y Londres ofrecen versiones contrapuestas.

Según fuentes oficiales argentinas, el buque habría ingresado en aguas bajo jurisdicción nacional a la altura de Santa Cruz antes de continuar hacia Tierra del Fuego y cruzar rumbo a Chile, sin que mediara una notificación previa. La Armada Argentina realizó el seguimiento del desplazamiento mediante sensores en el litoral austral y comunicó el movimiento a la Cancillería. La Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur evalúa los pasos a seguir.

El Reino Unido rechaza esa versión. Fuentes del Foreign Office sostienen que la embajada británica en Buenos Aires informó con antelación a la Cancillería argentina, al Ministerio de Defensa y al Estado Mayor Conjunto sobre la partida del buque con destino a Chile para tareas logísticas y de abastecimiento.

Un eventual reclamo argentino podría apoyarse en el Acuerdo de Madrid II, firmado por ambos países en 1990 tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas. Ese entendimiento creó un sistema transitorio de información y consulta recíprocas destinado a intercambiar datos sobre movimientos militares en el Atlántico Sur para evitar incidentes. Especialistas señalan que este tipo de controversias no son inéditas desde el fin del conflicto de 1982.

El HMS Medway, un patrullero de la clase River Batch 2, reemplazó en enero al HMS Forth como buque de vigilancia permanente de la Royal Navy en el archipiélago, con funciones de patrullaje marítimo y protección de recursos pesqueros. Atracó en el muelle Prat de Punta Arenas el 5 de julio, en su primera escala en un puerto chileno, y permaneció allí hasta el 8. La recalada se produjo tras una misión humanitaria a Tristán de Acuña, un viaje de más de 8.000 kilómetros para entregar ayuda médica y recoger a un equipo sanitario desplegado ante un posible brote de hantavirus.

La Armada de Chile precisó que la autorización de ingreso a aguas jurisdiccionales y al puerto se enmarca en la cooperación bilateral en asuntos antárticos entre ambos países, y que se limitó a una escala logística. Durante la estadía, una delegación británica encabezada por el encargado de negocios en Santiago, Nick Kennedy, visitó el buque junto a representantes de la Armada chilena, y recorrió también las instalaciones del astillero estatal ASMAR en la ciudad.

El episodio vuelve a exponer el papel de los puertos del extremo austral en la logística británica en el Atlántico Sur, un contraste con el respaldo que Chile ha expresado en foros internacionales al llamado para que Argentina y el Reino Unido reanuden las negociaciones de soberanía. El Gobierno argentino no se pronunció públicamente sobre el caso.