Felicitaciones por dos cosas: primero por el triunfo, por tu perseverancia, que es ejemplar, expresó Orsi, en alusión a la trayectoria de Fujimori, que alcanzó el poder en su cuarto intento El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, de izquierda, felicitó telefónicamente a la presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori, de derecha, por su victoria en el balotaje, en un contacto que cruzó la divisoria ideológica en una región donde la mayoría de los gobiernos han virado hacia la derecha. La conversación, difundida por la Oficina de la Presidenta Electa de Perú, se produjo en el marco de la transición de gobierno en el país andino, con el cambio de mando previsto para el 28 de julio.
Felicitaciones por dos cosas: primero por el triunfo, por tu perseverancia, que es ejemplar, expresó Orsi, en alusión a la trayectoria de Fujimori, que alcanzó la presidencia en su cuarto intento tras tres balotajes perdidos. El mandatario uruguayo ofreció apoyo a la gestión entrante y destacó las oportunidades de cooperación entre ambos países, con una mención al sector agropecuario peruano: De ustedes es envidiable el tema de la producción agrícola. Por suerte tenemos mucho intercambio, señaló.
Fujimori agradeció el saludo y manifestó su intención de estrechar los vínculos bilaterales. Para mí será un gran gusto seguir fortaleciendo las relaciones de amistad e intercambio comercial entre Uruguay y el Perú, respondió la presidenta electa, líder de Fuerza Popular, que se impuso por un margen estrecho al izquierdista Roberto Sánchez.
El gesto resalta por el contraste político entre ambos mandatarios. Orsi, del Frente Amplio, es uno de los pocos presidentes de izquierda que quedan en Sudamérica, junto al brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el colombiano Gustavo Petro —cuyo mandato concluye el 7 de agosto—, en una región donde los triunfos recientes de la derecha en Perú, Colombia, Argentina, Ecuador, Chile y Paraguay han reconfigurado el mapa político. Uruguay ha mantenido una tradición de continuidad en su política exterior más allá de los cambios de signo ideológico, con vínculos fluidos con gobiernos de distinto color.
La llamada se da en un momento de baja aprobación para Orsi en el plano interno. Según la consultora Factum, en una medición de junio la aprobación de su gestión se ubicó en 24%, su nivel más bajo desde que asumió en marzo de 2025, con un descenso que alcanzó incluso a votantes del Frente Amplio; el deterioro se asoció principalmente a una controversia por la compra de un vehículo oficial. Fujimori, por su parte, afronta el desafío de gobernar un país con alta fragmentación política, en el que la seguridad y la economía figuran entre las principales preocupaciones.