Las designaciones alcanzan a tres objetivos principales. El propio holding GAESA es señalado por el Departamento de Estado como el corazón del sistema cleptocrático cubano El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció este jueves un nuevo paquete de sanciones contra el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), el conglomerado vinculado a las Fuerzas Armadas cubanas que controla aproximadamente el 40% de la economía de la isla, en una nueva escalada de la presión económica desplegada por la administración Trump contra el régimen de La Habana. La medida se enmarca en la implementación de la Orden Ejecutiva 14404, firmada por el presidente Donald Trump el 1 de mayo, que autoriza sanciones contra responsables de la represión política y amenazas a la seguridad nacional estadounidense.
Las designaciones alcanzan a tres objetivos principales. El propio holding GAESA es señalado por el Departamento de Estado como el corazón del sistema cleptocrático cubano, al que se atribuye el control de unos 20.000 millones de dólares en activos ilícitos desviados a cuentas bancarias en el exterior. Su presidenta ejecutiva, Ania Guillermina Lastres Morera, fue sancionada individualmente por la gestión internacional de esos activos, lo que conlleva la congelación de sus bienes en territorio estadounidense y la prohibición de transacciones con ciudadanos o entidades de Estados Unidos. La tercera designación recae sobre Moa Nickel S.A., empresa conjunta entre el Estado cubano y la canadiense Sherritt International, acusada de explotar los recursos naturales de Cuba en beneficio del régimen y de operar sobre activos originalmente expropiados a personas y corporaciones estadounidenses tras el triunfo revolucionario de 1959.
Cuba constituye un caso aparte y trágico en el hemisferio occidental, dado el sometimiento prolongado de su pueblo bajo un régimen comunista totalitario, afirmó Rubio en un comunicado oficial. El secretario de Estado, hijo de inmigrantes cubanos y residente en Miami, anticipó que se anunciarán designaciones adicionales en los próximos días y semanas. Las nuevas medidas se suman a las más de 240 sanciones aplicadas desde enero, e incluyen un plazo límite del 5 de junio para que empresas e instituciones financieras de terceros países cesen sus operaciones con GAESA o se expongan a sanciones secundarias bajo la legislación estadounidense.
La respuesta cubana fue inmediata y firme. El presidente Miguel Díaz-Canel calificó las medidas de agresión unilateral e injerencia perniciosa del imperialismo estadounidense en mensajes en sus redes sociales, sosteniendo que el pueblo cubano comprende, como el resto del mundo, que la isla solo desea vivir en paz, dueña de su propio destino. El canciller Bruno Rodríguez Parrilla calificó las declaraciones de Rubio como cínicas, hipócritas y arrogantes y denunció lo que describió como una violación del derecho internacional. Días antes, Díaz-Canel había advertido sobre la posibilidad de una agresión militar inminente durante un Encuentro Internacional de Solidaridad con Cuba.
El anuncio coincidió con la visita del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva a la Casa Blanca, en la que Trump habría asegurado a su par sudamericano que no planea invadir la isla, según relató el propio Lula en una conferencia de prensa posterior. La pregunta sobre el futuro inmediato de Cuba se da en un contexto de severa crisis económica: los apagones alcanzan hasta 25 horas diarias en el 55% del territorio nacional, y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Economist Intelligence Unit proyectan una contracción del PIB cubano de entre 6,5% y 7,2% para 2026. Desde enero, Estados Unidos ha interceptado al menos siete petroleros con destino a Cuba, reduciendo las importaciones energéticas de la isla entre un 80% y un 90%.