El Estado Mayor iraní declaró Ormuz cerrado a todo el tráfico y advirtió que dispararía contra cualquier embarcación, mientras Estados Unidos sostuvo que el tránsito continúa Estados Unidos e Irán intercambiaron fuego por segunda noche consecutiva, en lo que supone una fase más peligrosa de la guerra en el golfo Pérsico y abre la perspectiva de un regreso a las hostilidades abiertas. Mientras las fuerzas estadounidenses atacaban de nuevo objetivos iraníes, la Guardia Revolucionaria afirmó haber golpeado bases con presencia estadounidense en la región y el Estado Mayor iraní anunció el cierre absoluto del estrecho de Ormuz. El presidente Donald Trump amenazó con nuevos ataques este jueves si Teherán no acepta sus condiciones para la paz.
Según el Comando Central (Centcom), las fuerzas estadounidenses dispararon municiones de precisión contra sistemas de defensa antiaérea, de comunicaciones y de vigilancia, primero en el sur de Irán y luego en el oeste de Teherán. El mando describió la operación como de defensa propia y en respuesta a la agresión continua e injustificada de Irán. Medios estatales iraníes reportaron explosiones en varias ciudades del sur; Teherán afirmó que los bombardeos destruyeron dos reservorios de agua y dañaron una torre de telecomunicaciones, con al menos dos heridos.
En represalia, la Guardia Revolucionaria aseguró haber atacado con drones y misiles bases estadounidenses en Baréin, Kuwait y Jordania, y haber alcanzado dos petroleros en Ormuz; el Pentágono no confirmó esas afirmaciones. En Baréin, una niña de 11 años resultó herida de carácter leve por la caída de restos de drones interceptados, y Kuwait cerró temporalmente su espacio aéreo. El comandante aeroespacial de la Guardia, el general Mayid Musaví, amenazó con convertir la región en un infierno.
El Estado Mayor iraní declaró Ormuz cerrado a todo el tráfico y advirtió que dispararía contra cualquier embarcación, mientras Estados Unidos sostuvo que el tránsito continúa. Por ese paso circula cerca del 25% del petróleo que se transporta por vía marítima en el mundo.
Trump, que acusó a Irán de tomarnos por tontos y de dilatar las negociaciones, anunció la segunda ronda de ataques desde la Casa Blanca y amenazó con golpear muy duro. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, respaldó esa línea: Si necesitamos negociar con bombas, negociaremos con bombas, afirmó. El mandatario actúa presionado, además, por una inflación del 4,2%, la más alta en tres años.
Aunque las conversaciones siguen en pie en teoría, persisten profundas diferencias: Irán exige el alivio de sanciones y la descongelación de fondos, que Washington rechaza, mientras Trump insiste en que Teherán renuncie a aspectos clave de su programa nuclear. Una delegación de Qatar, país mediador, salió de Teherán sin avances. La analista Rosemary Kelanic, del centro de estudios Defence Priorities, advirtió que los ataques por sí solos no pueden forzar concesiones. La guerra cumple 104 días.