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Jefe de la RAF asegura que la defensa de las Falklands es “innegociable” mientras Rubio minimiza la filtración

Viernes, 1 de mayo de 2026 - 17:12 UTC
Smyth enmarcó las capacidades desplegadas en las Falklands dentro de un esquema más amplio de operaciones simultáneas de la RAF Smyth enmarcó las capacidades desplegadas en las Falklands dentro de un esquema más amplio de operaciones simultáneas de la RAF

El jefe de la Real Fuerza Aérea británica (RAF), el mariscal del Aire Sir Harv Smyth, afirmó este viernes que el Reino Unido se encuentra “en máxima alerta y listo” para defender las Falklands “en cualquier momento”, en declaraciones publicadas por el diario The Times que reafirman la postura militar de Londres sobre el archipiélago tras la filtración del memorando interno del Pentágono que contemplaba revisar el respaldo histórico estadounidense a la soberanía británica sobre las islas. Smyth subrayó que el rol de la RAF en la defensa del territorio es “innegociable”, una formulación que recoge el endurecimiento del discurso militar británico en el último tramo de la crisis diplomática.

La base de RAF Mount Pleasant, en la isla Soledad, mantiene actualmente cuatro cazas Eurofighter Typhoon en disposición de Alerta de Reacción Rápida, junto con baterías Sky Sabre de misiles tierra-aire. El despliegue militar británico en el Atlántico Sur asciende a entre 1.300 y 1.700 efectivos del Ejército, la Royal Navy y la propia RAF, complementados con unos cuarenta voluntarios locales que integran la Falkland Islands Defence Force (FIDF). El HMS Medway asumió en enero el rol de buque guardacostas del archipiélago, en relevo del HMS Forth. La cobertura defensiva británica se extiende también a Georgia del Sur, las Islas Sandwich del Sur y otros territorios del Atlántico Sur.

Smyth enmarcó las capacidades desplegadas en las Falklands dentro de un esquema más amplio de operaciones simultáneas de la RAF. “Hoy, en el Reino Unido y en lugares tan distantes como Oriente Medio, la RAF está en máxima alerta y lista para defender nuestro país en cualquier momento”, afirmó el mariscal, quien recordó la reciente intercepción de un bombardero ruso Tupolev Tu-95 “Bear” que se aproximaba al espacio aéreo británico desde el norte y la actual misión de patrullaje aéreo reforzado de la OTAN en Rumania.

Las declaraciones del jefe de la RAF coinciden con un cambio de tono desde Washington tras la visita de Estado del rey Carlos III. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, restó importancia a la filtración del memorando elaborado por el subsecretario de Política del Pentágono, Elbridge Colby, en declaraciones recogidas por el tabloide The Sun. “La gente se está sobreexcitando por un correo electrónico. Era solo un email con algunas ideas”, afirmó Rubio. La Casa Blanca había evitado pronunciamientos formales sobre la propuesta durante la estadía del monarca británico en Washington. El primer ministro Keir Starmer optó por no plantear directamente la cuestión Falklands en su última conversación telefónica con el presidente Donald Trump, según fuentes citadas por la prensa británica, en lo que diversos analistas interpretaron como una decisión orientada a no escalar la crisis durante la visita real.

La filtración del documento, publicado por la agencia Reuters el 25 de abril, había desatado una serie de respuestas firmes en Londres y un endurecimiento de la retórica de Buenos Aires. La vicepresidenta argentina Victoria Villarruel afirmó que los habitantes del archipiélago debían “volver a Inglaterra” si “se sienten ingleses”, una declaración que la prensa británica recogió ampliamente. El presidente Javier Milei reiteró que las Falklands “fueron, son y siempre serán argentinas”, y el canciller Pablo Quirno llamó a poner fin a lo que describió como “colonialismo” británico, exigiendo la reanudación de negociaciones bilaterales. Downing Street respondió reafirmando que la soberanía “recae en el Reino Unido” e invocó el referéndum de 2013, en el cual el 99,8% de los habitantes de las islas votaron por mantener su estatus como Territorio Británico de Ultramar, una consulta que Argentina nunca reconoció como válida.