


Carlos III es apenas el segundo monarca británico en dirigirse a una sesión conjunta del Congreso, tras su madre Isabel II en mayo de 1991, en la inmediata posguerra de la Guerra del Golfo El Rey Carlos III pronunció este martes un discurso de 28 minutos ante una sesión conjunta del Congreso de Estados Unidos en el que reivindicó la “relación especial” entre Londres y Washington como “una de las alianzas más consecuentes en la historia de la humanidad”, en una intervención que evitó toda referencia directa a la guerra contra Irán o al caso Epstein, dos asuntos que han tensionado los vínculos transatlánticos en las últimas semanas. La intervención coronó la jornada central de la visita de Estado del monarca a Washington, en el marco del 250 aniversario de la independencia estadounidense.
La historia del Reino Unido y de los Estados Unidos es, en su esencia, una historia de reconciliación, renovación y notable alianza. A partir de las amargas divisiones de hace 250 años, hemos forjado una amistad que se ha convertido en una de las alianzas más consecuentes en la historia de la humanidad, afirmó el monarca desde el estrado de la Cámara de Representantes. La frase generó una de las múltiples ovaciones de pie que recibió el rey durante la sesión, en la que estuvo acompañado por la reina Camila.
Carlos III es apenas el segundo monarca británico en dirigirse a una sesión conjunta del Congreso, tras su madre Isabel II en mayo de 1991, en la inmediata posguerra de la Guerra del Golfo. La intervención evocó las visitas históricas de Franklin D. Roosevelt al mismo recinto tras el ataque a Pearl Harbor en 1941 y de Winston Churchill semanas después al Senado. El rey introdujo varios momentos de humor, incluido un guiño al secuestro tradicional de un parlamentario en el Palacio de Buckingham cada vez que el monarca se dirige al legislativo, y una referencia a la dualidad histórica entre el primer presidente George Washington y su antepasado Jorge III.
La intervención más comentada en el plano político fue la mención a la Carta Magna, citada según el rey en al menos 160 fallos de la Corte Suprema estadounidense y caracterizada como el fundamento del principio según el cual el poder ejecutivo está sujeto a controles y contrapesos. La frase concitó la ovación de pie tanto de demócratas como de republicanos, en lo que diversos analistas interpretaron como un mensaje implícito sobre la separación de poderes.
Sobre la guerra contra Irán, iniciada el 28 de febrero, Carlos III se limitó a señalar que ambas naciones se reúnen en tiempos de gran incertidumbre, en tiempos de conflicto desde Europa hasta Medio Oriente que plantean desafíos inmensos a la comunidad internacional, sin profundizar en las divergencias entre el presidente Donald Trump y el primer ministro Keir Starmer. Tampoco hubo alusión directa al caso del fallecido criminal sexual Jeffrey Epstein, a pesar de que el congresista demócrata Ro Khanna había pedido al rey que abordara el tema en el contexto del arresto en febrero del príncipe Andrés —hermano del monarca— por presunta mala conducta en función pública vinculada a su relación con Epstein. El rey sí aludió a víctimas de males que trágicamente existen en nuestras sociedades en un pasaje sobre la diversidad y la fortaleza colectiva. Al inicio de su discurso, el monarca expresó solidaridad con las víctimas del tiroteo registrado el sábado durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca: Permítanme decirlo con resolución inquebrantable: tales actos de violencia nunca tendrán éxito.
La jornada se cerrará con una cena de Estado ofrecida por el presidente Trump y la primera dama Melania Trump en la Casa Blanca, antes de que los reyes continúen su gira por Nueva York y Virginia.