


Carlos III es el segundo monarca británico en dirigirse a una sesión conjunta del Congreso, tras su madre Isabel II en 1991. El rey Carlos III se prepara para pronunciar este martes a las 15:00 hora local un discurso ante una sesión conjunta del Congreso de Estados Unidos, en el que abordará la reconciliación y renovación como ejes de la relación bilateral entre Londres y Washington a 250 años de la independencia estadounidense. La intervención, prevista como uno de los momentos centrales de su visita de Estado, llega tras una recepción cargada de simbolismo militar en la Casa Blanca, en la que el presidente Donald Trump dispensó al monarca el más alto honor protocolar otorgado por Estados Unidos a un jefe de Estado extranjero.
La ceremonia de bienvenida se desarrolló a media mañana en el jardín sur de la residencia presidencial, con un saludo de 21 cañonazos, los himnos nacionales interpretados por la Banda de la Infantería de Marina y un sobrevuelo militar oficial. Por primera vez en una visita de Estado, 300 miembros del servicio activo y 500 efectivos de las seis ramas de las Fuerzas Armadas estadounidenses participaron de la formación. Los reyes pasaron luego al Despacho Oval para una reunión bilateral con Trump, mientras la reina Camila y la primera dama Melania Trump compartieron una actividad cultural con estudiantes en el pabellón de tenis de la Casa Blanca.
En su discurso de bienvenida, Trump destacó que desde la independencia estadounidense, su país no ha tenido amigos más cercanos que los británicos y evocó el encuentro de Winston Churchill y Franklin Roosevelt en el buque HMS Prince of Wales durante la Segunda Guerra Mundial, recordando que ese título nobiliario fue ostentado por Carlos III durante más años que cualquier otra persona en la historia británica. El presidente, conocido admirador de la familia real, dijo que le habría gustado asistir al discurso del monarca en el Capitolio pero me dijeron que sería un paso demasiado lejos. No está dentro del protocolo.
Según un adelanto difundido por el Palacio de Buckingham, Carlos III sostendrá ante los legisladores que tiempo después de tiempo, nuestros dos países siempre han encontrado formas de unirse, una formulación que distintos medios británicos interpretan como un reconocimiento implícito de las recientes tensiones entre Trump y el primer ministro Keir Starmer por la guerra contra Irán y las disputas comerciales abiertas. El rey calificará a la relación especial como una de las mayores alianzas en la historia de la humanidad y subrayará que los lazos en defensa, inteligencia y seguridad se miden no en años sino en décadas. Su intervención también incluirá referencias a Ucrania, a la alianza AUKUS entre Australia, el Reino Unido y Estados Unidos, y a la cooperación científica y tecnológica entre ambos países. Carlos III es el segundo monarca británico en dirigirse a una sesión conjunta del Congreso, tras su madre Isabel II en 1991.
La visita se desarrolla en un contexto bilateral inusualmente tenso. Trump ha criticado abiertamente al gobierno laborista por su negativa a sumarse a la ofensiva militar contra Irán iniciada el 28 de febrero y por mantener fuera del bloqueo naval estadounidense en el Estrecho de Ormuz a la Royal Navy. En el plano comercial, Washington ha impuesto aranceles al Reino Unido y ha advertido con nuevos gravámenes si Londres no elimina su impuesto a los servicios digitales que afecta a las grandes tecnológicas estadounidenses. A esa fricción se sumó la semana pasada la filtración de un memorando interno del Pentágono publicada por Reuters, que contemplaba revisar el respaldo histórico estadounidense a la soberanía británica sobre las Falklands como represalia por la falta de apoyo del Reino Unido en Irán, una revelación que MercoPress ha cubierto en sus ediciones recientes y que generó un cierre de filas entre el oficialismo y la oposición británica en torno a la posición tradicional sobre el archipiélago.
El monarca incluirá además en su intervención una mención al tiroteo registrado el sábado durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, en el que funcionarios estadounidenses identificaron a Trump y a miembros de su administración como posibles objetivos. Tras una revisión de seguridad, el Palacio de Buckingham confirmó el domingo que el viaje seguiría adelante según lo previsto. El día concluirá con una cena de Estado en la Casa Blanca, con brindis del rey y del presidente. Se mantiene fuera de agenda el caso Epstein: pese a los pedidos formulados por legisladores demócratas como Ro Khanna para que el rey aborde el asunto en su discurso, Buckingham descartó cualquier reunión con víctimas del fallecido criminal sexual durante la gira, citando posibles implicancias en investigaciones judiciales en curso.