La arquitectura del acuerdo se complicó cuando el Tribunal Supremo estadounidense declaró ilegales en febrero los aranceles masivos impuestos por la Administración Trump bajo decreto presidencial Los negociadores del Parlamento Europeo, el Consejo de la Unión Europea y la Comisión Europea alcanzaron en la madrugada del miércoles un acuerdo provisional sobre el texto definitivo del pacto arancelario con Estados Unidos, en una decisión que cierra diez meses de negociaciones marcadas por presiones, amenazas y bloqueos sucesivos en la Eurocámara. La presidencia chipriota del Consejo, ejercida durante el primer semestre de 2026, confirmó el desbloqueo a través de la red social X y subrayó que el objetivo del acuerdo es fortalecer una relación comercial estable y predecible entre los dos bloques.
El pacto, alumbrado el pasado verano en el complejo de golf de Turnberry, Escocia, propiedad del presidente estadounidense Donald Trump, durante una reunión con la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, establece que la Unión Europea eliminará aranceles a un conjunto limitado de productos agrícolas estadounidenses, entre ellos el aceite de soja, mantendrá el arancel cero a ciertas variedades de langosta y reducirá las tasas a los automóviles procedentes de Estados Unidos. A cambio, Washington aplica desde finales de julio de 2025 un arancel del 15% a la mayoría de los productos europeos. Los productos siderúrgicos y de aluminio quedan fuera del pacto y mantienen aranceles del 50% bajo el marco de la Sección 232.
El proceso de ratificación se demoró por las reticencias del Parlamento Europeo, que a comienzos de año bloqueó el texto en respuesta a las amenazas anexionistas del Gobierno de Trump sobre Groenlandia, territorio autónomo del Reino de Dinamarca, y a los ataques verbales a los países europeos que participaron en maniobras militares de apoyo a la isla ártica. Los eurodiputados reclamaron la incorporación de cláusulas de salvaguarda que condicionaran las rebajas arancelarias europeas al cumplimiento estadounidense, habilitaran una suspensión en caso de incumplimiento y previeran una revisión integral en 2028. La Comisión y el Consejo, por su parte, prefirieron evitar elementos que pudieran tensionar la relación con Washington.
La arquitectura del acuerdo se complicó cuando el Tribunal Supremo estadounidense declaró ilegales en febrero los aranceles masivos impuestos por la Administración Trump bajo decreto presidencial. Para sortear el fallo, la Casa Blanca recurrió a una norma temporal que sostiene el 15% a la espera de una legislación definitiva del Congreso. Las amenazas recientes de Trump de imponer un 25% a los automóviles europeos si el pacto no se cerraba a mediados de mayo aceleraron el desenlace, hasta que una conversación telefónica entre el mandatario estadounidense y Von der Leyen extendió el plazo hasta el 4 de julio.
El acuerdo incluye además compromisos europeos no arancelarios, vinculados a inversiones y a la compra de materias primas y combustibles a Estados Unidos. Estos elementos, que no requerían cambios legislativos, ya están en aplicación. La ratificación europea cierra un ciclo de tensión transatlántica en materia comercial y allana el camino a la implementación plena del marco bilateral.