


Con el 95,89% de las actas procesadas, Fujimori lidera con el 17,06% de los votos válidos, Sánchez ocupa el segundo lugar con el 12,05% y López Aliaga se mantiene en tercero con el 11,89% La candidata derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez empatarían con el 38% de los votos en la segunda vuelta presidencial peruana prevista para el 7 de junio, según la primera encuesta difundida tras los comicios del 12 de abril, en un contexto de escrutinio aún inconcluso y disputa abierta por el segundo lugar. El sondeo de Ipsos Perú, realizado entre el 23 y el 24 de abril y publicado por el diario Perú.21, marca un escenario de máxima paridad con un margen de error de +/-2,8 puntos porcentuales.
El relevamiento revela también un alto nivel de rechazo: un 17% de los consultados afirmó que votaría en blanco o anularía su sufragio, mientras que un 7% adicional permanece indeciso. La suma de ambos sectores —24% del electorado— anticipa una definición que podría estar más condicionada por el llamado antivoto que por la adhesión positiva, una dinámica recurrente en la política peruana de los últimos años. El director de Estudios de Opinión de Ipsos, Guillermo Loli, advirtió que la evolución de las preferencias dependerá de la capacidad de cada candidato para captar a quienes no los votaron en primera vuelta.
La encuesta plantea además un escenario alternativo. Si el ultraderechista Rafael López Aliaga lograra remontar la diferencia de 24.017 votos que lo separa de Sánchez en el conteo oficial, el panorama cambiaría sustancialmente: López Aliaga aparecería con un 34%, Fujimori caería al 31% y el voto en blanco o nulo escalaría al 27%. Esa hipótesis depende de la resolución de las actas observadas, un proceso que continúa en curso y cuya conclusión definitiva se prevé para los próximos días.
Con el 95,89% de las actas procesadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Fujimori lidera con el 17,06% de los votos válidos, Sánchez ocupa el segundo lugar con el 12,05% y López Aliaga se mantiene en tercero con el 11,89%. Quedan 3.811 actas por enviar a los Jurados Electorales Especiales (JEE), los organismos encargados de resolver las observaciones detectadas durante la jornada electoral. El proceso, atravesado por demoras logísticas y por la renuncia del jefe de la ONPE, Piero Corvetto, ha extendido la incertidumbre durante más de dos semanas.
López Aliaga ha denunciado un presunto fraude electoral sin presentar pruebas y ha pedido la nulidad de miles de votos, una postura que tensó el clima político y que fue desestimada por la misión de observación de la Unión Europea, la cual no halló evidencia de irregularidades sistemáticas. La Organización de los Estados Americanos respaldó por su parte la decisión de las autoridades electorales de continuar con el proceso y llamó a respetar la voluntad popular. La cuestionada lentitud del escrutinio y las acusaciones cruzadas se inscriben en una secuencia de crisis institucionales que ha caracterizado a la política peruana en los últimos años, con cinco presidentes en cinco años y una persistente desconfianza ciudadana hacia la dirigencia.