El salón había sido inaugurado el 1 de diciembre de 2011 durante una visita oficial de Cristina Fernández de Kirchner a Venezuela La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, ordenó el desmantelamiento del denominado Salón Néstor Kirchner en el Palacio de Miraflores, un espacio que durante casi quince años funcionó como símbolo de la alianza política entre el chavismo y el kirchnerismo. La medida implicó el retiro de retratos, pinturas, frases y objetos vinculados al expresidente argentino, y la reconversión del salón en una sala de reuniones con una estética neutra que, según el medio venezolano Monitoreamos, ahora se utiliza para recibir a funcionarios estadounidenses.
El salón había sido inaugurado el 1 de diciembre de 2011 durante una visita oficial de Cristina Fernández de Kirchner a Venezuela. En el acto, Hugo Chávez encabezó un homenaje a Néstor Kirchner —fallecido en octubre de 2010— y le obsequió a la entonces presidenta argentina un cuadro pintado por él mismo con los rostros de ambos mandatarios. Honor a quien honor merece, dijo Chávez en aquella ocasión. Desde entonces, el espacio funcionó como sala del Consejo de Ministros y exhibió imágenes de Kirchner junto a Chávez, fotografías con Cristina Fernández de Kirchner y otros líderes regionales como Lula da Silva, además de símbolos argentinos en colores celeste y blanco.
La transformación fue gradual y está documentada en las propias publicaciones oficiales del gobierno venezolano. En una imagen del 26 de diciembre de 2025, durante una reunión encabezada por Nicolás Maduro, aún se observaban los retratos y referencias al expresidente argentino. Para enero de 2026 —ya con Rodríguez al mando tras la captura de Maduro el 3 de enero en una operación militar de Estados Unidos—, las imágenes de Kirchner habían desaparecido. En su lugar quedaron únicamente figuras de la historia venezolana: Simón Bolívar, Chávez y Maduro.
El periodista venezolano Gabriel Bastidas fue uno de los primeros en documentar la transición. En marzo de 2026, las fotografías más recientes revelaron un salón completamente renovado: paredes blancas, sin ninguna referencia a Argentina, y con una silueta del Palacio de Miraflores en rojo acompañada de la inscripción Palacio de Miraflores. El diario Perfil señaló que el diseño se asemeja al que utiliza la Casa Blanca en Estados Unidos.
La eliminación del salón se enmarca en el proceso de normalización de relaciones entre Caracas y Washington iniciado tras la captura de Maduro. En los meses posteriores, la administración Trump levantó progresivamente sanciones al sector petrolero venezolano, autorizó la venta de oro venezolano en Estados Unidos, retiró las sanciones individuales a la propia Rodríguez el 1 de abril, y este martes levantó las restricciones al Banco Central de Venezuela y a otros tres bancos estatales. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, elogió a Venezuela por estar volviendo a una buena trayectoria durante las reuniones de primavera del FMI.
En ese contexto, el gobierno de Trump designó a John Barrett como nuevo encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos en Venezuela, en reemplazo de Laura Dogu. El antiguo Salón Kirchner es ahora uno de los espacios donde se reciben las delegaciones estadounidenses.
La medida también generó reacciones en redes sociales. Usuarios vinculados al chavismo expresaron sorpresa y malestar por la desaparición de las pinturas, mientras algunos analistas interpretaron el gesto como el cierre de un ciclo simbólico. Meses antes ya había circulado la versión de que Rodríguez habría retirado también cuadros de Maduro del palacio, aunque esos reportes no fueron confirmados oficialmente.
Ni el gobierno argentino ni la familia Kirchner se pronunciaron públicamente sobre la eliminación del salón.