Los indicadores de opinión profundizaron la preocupación. La encuesta de la Universidad de San Andrés registró apenas 33% de satisfacción con la gestión, una caída de siete puntos desde noviembre La administración del presidente argentino Javier Milei cerró una de sus peores semanas desde que asumió el poder, acorralada por un frente judicial en expansión contra su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, señales adversas del mercado y el colapso de su ofensiva discursiva en torno a la memoria histórica.
Adorni, imputado formalmente por la justicia federal en una causa por presunto enriquecimiento ilícito unificada bajo el juez Ariel Lijo, intentó el miércoles despejar dudas en una conferencia de prensa que tuvo el efecto contrario: se mostró irritable, evitó respuestas concretas y dejó más interrogantes que certezas. El funcionario se escuda en su derecho a la privacidad patrimonial y apuesta a que la presentación de su declaración jurada de bienes, prevista para el 30 de mayo, cierre el asunto. En su entorno anticipan que una hipoteca explicaría las adquisiciones bajo escrutinio.
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, hermana del mandatario y figura central del armado interno, evitó la conferencia pero luego publicó un respaldo en redes sociales. Su estrategia esta semana pasó por blindar posiciones clave en el Congreso: promovió a la diputada Lilia Lemoine a la presidencia de la comisión de Juicio Político y ubicó a Sebastián Pareja, su operador en la provincia de Buenos Aires, al frente de la bicameral de Inteligencia, un lugar que el Pro de Mauricio Macri pretendía retener.
El caso Adorni paralizó la agenda legislativa. El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, pospuso el debate de la ley de glaciares y se limita a conformar comisiones. El informe del jefe de Gabinete ante el Congreso fue fijado para el 29 de abril, con la presencia anunciada del propio Milei, un hecho sin precedentes cuya viabilidad algunos legisladores ponen en duda dado el ritmo de avance de la causa judicial.
El único respiro llegó el viernes, cuando un tribunal estadounidense anuló la condena contra Argentina por la expropiación parcial de YPF en 2012. Milei celebró el fallo con una cadena nacional que cerró con un inusual Viva la Patria, pero el festejo expuso una contradicción difícil de resolver para un gobierno libertario: celebrar el resultado exitoso de una intervención estatal contra el sector privado. La victoria jurídica fue capitalizada internamente por el equipo legal vinculado al asesor Santiago Caputo, que recuperó terreno frente al sector karinista tras meses de derrotas internas.
Los indicadores de opinión pública profundizaron la preocupación oficialista. La encuesta de la Universidad de San Andrés registró apenas 33% de satisfacción con la gestión, una caída de siete puntos desde noviembre de 2025, con la aprobación presidencial en 39%. La consultora 1816 advirtió sobre lo que denominó riesgo K económico: el desempleo creció en 2025 por primera vez en el siglo con el PBI en alza, el salario real privado registrado de enero de 2026 fue el más bajo en 18 meses, y la morosidad de hogares se cuadruplicó en poco más de un año.
El mercado reflejó sus propias reservas. En la licitación de bonos de esta semana, los títulos con vencimiento durante el actual mandato fijaron una tasa de 5,02%, mientras que aquellos que maduran bajo un eventual nuevo gobierno llegaron a 8,5%, lo que analistas interpretan como una señal de que la reelección de Milei no se da por descontada.
La estrategia oficialista de instalar un debate sobre memoria completa en la semana del 50° aniversario del golpe de Estado de 1976 se estrelló contra una masiva movilización popular en Plaza de Mayo, posiblemente la más nutrida de los últimos años. El volumen de menciones en redes asociadas al concepto cayó un 69% respecto a 2025, según la consultora Ad Hoc. Milei apenas reposteó un video oficial entre más de mil interacciones en redes esa semana.
Con la economía como principal preocupación ciudadana, sin adversario político consolidado y con la expectativa de mejora económica en declive, el gobierno enfrenta una crisis cuya salida no aparece a la vista.