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Exejecutivo de Chevron dijo a la CIA que la oposición tendría dificultades para controlar Venezuela

Lunes, 16 de marzo de 2026 - 00:52 UTC
La postura de Moshiri coincidía con una de las principales preocupaciones de Washington: evitar un vacío de poder en un país en el que la estructura institucional seguía bajo la influencia chavista La postura de Moshiri coincidía con una de las principales preocupaciones de Washington: evitar un vacío de poder en un país en el que la estructura institucional seguía bajo la influencia chavista

Ali Moshiri, exmáximo ejecutivo de Chevron para Venezuela y antiguo interlocutor de Washington en asuntos energéticos, advirtió a la CIA antes de la caída de Nicolás Maduro que un traspaso directo del poder a la oposición encabezada por María Corina Machado podía derivar en una transición inestable, porque la dirigente no tenía control sobre el aparato de seguridad ni sobre los centros reales de poder del Estado, según un reporte publicado este domingo. En ese análisis, Moshiri recomendó que Estados Unidos apostara por Delcy Rodríguez como figura más viable para administrar la sucesión inmediata.

El reporte sostiene que la evaluación de Moshiri fue incorporada a un informe secreto preparado para el presidente Donald Trump en las semanas previas a la operación que terminó con la captura de Maduro en Caracas el 3 de enero. La posición del exejecutivo coincidía con una preocupación central en Washington: evitar un vacío de poder en un país donde la cúpula militar, los organismos de inteligencia y buena parte de la estructura institucional seguían bajo influencia chavista.

Moshiri, que durante años cultivó vínculos con Hugo Chávez y altos cuadros del poder venezolano, mantuvo además una relación prolongada con funcionarios estadounidenses, de acuerdo con ese mismo reporte. Chevron negó haber tenido participación con la CIA o en la operación militar, pero el informe subraya que el acceso político y empresarial de Moshiri lo convirtió en una fuente valiosa para Washington en un momento en que su capacidad de inteligencia en el terreno era limitada.

Rodríguez fue juramentada como presidenta interina el 5 de enero, dos días después de la captura de Maduro, y desde entonces Washington ha mantenido una relación de cooperación cautelosa con su gobierno. Trump dijo en enero que evaluaba algún papel para Machado, pero por ahora respaldó una administración encabezada por antiguos funcionarios del chavismo, mientras la líder opositora quedó políticamente relegada pese a seguir siendo vista por amplios sectores como la figura legítima tras las cuestionadas presidenciales de 2024.

La dimensión energética también ayuda a explicar el peso de Moshiri en ese debate. Reuters informó esta semana que Chevron y Shell avanzan hacia los primeros grandes acuerdos de producción petrolera en Venezuela desde la salida de Maduro, en un giro que coloca a las compañías occidentales en posición de expandirse bajo el nuevo marco regulatorio impulsado por Rodríguez. En paralelo, una misión internacional de la ONU advirtió que los mecanismos represivos del Estado venezolano siguen en pie pese al cambio de liderazgo, con altos funcionarios todavía en sus cargos y denuncias de nuevas detenciones por motivos políticos.