El debate crece en Argentina tras la postergación sin fecha de la nueva metodología del IPC, decisión expuesta tras la renuncia del jefe del INDEC, Marco Lavagna. El Fondo Monetario Internacional (FMI) está instando a los países a modernizar la forma en que miden la inflación y otros indicadores clave, incorporando datos de puntos de venta y registros en línea para reducir “puntos ciegos” que, según el organismo, están creciendo a medida que la economía se digitaliza y las encuestas tradicionales pierden precisión.
El debate cobra relevancia en Argentina después de que el Gobierno postergara sin fecha la adopción de una nueva metodología para el Índice de Precios al Consumidor (IPC), una decisión que quedó expuesta tras la renuncia del entonces jefe del INDEC, Marco Lavagna, en un contexto de tensiones por el calendario del cambio estadístico.
En un artículo publicado en Finance & Development, la economista del FMI Rebecca Riley sostiene que los sistemas estadísticos se están quedando atrás respecto de los cambios en patrones de consumo y modelos de negocios. Advierte que, sin información fiable, las autoridades corren el riesgo de calibrar mal la política económica —“cuándo pisar el acelerador” ante una recesión o “cuándo pisar el freno” para contener la inflación—.
Uno de los ejes es el uso de datos de “escáner” o puntos de venta: registros generados por códigos de barras y terminales de pago que permiten observar precios efectivamente pagados, cantidades y sustitución de productos con mayor granularidad que los relevamientos de campo. El FMI destaca que estos insumos pueden ayudar a tratar mejor descuentos y promociones y a reemplazar precios recolectados manualmente en algunos rubros, siempre con métodos estadísticos adecuados.
El artículo menciona que oficinas estadísticas de Países Bajos, Australia y Canadá han ido incorporando gradualmente este tipo de información en sus índices de precios, junto con el crecimiento de fuentes en línea para complementar la medición. La idea no es “reemplazar” de inmediato todas las encuestas, sino combinar fuentes para mejorar cobertura y oportunidad.
Para el FMI, la transición requiere inversión técnica, acuerdos con el sector privado para acceder a datos y marcos legales que protejan confidencialidad y permitan auditoría. También implica reforzar la independencia y credibilidad de los institutos estadísticos para evitar que decisiones metodológicas queden atrapadas por incentivos políticos de corto plazo.
En Argentina, el Gobierno argumentó que prefería demorar la actualización hasta que el proceso de desinflación estuviera más consolidado, mientras analistas y actores de mercado advirtieron que la señal podía reabrir dudas sobre la transparencia del dato en un país con antecedentes de controversias estadísticas.