


La consolidación china ha modificado la naturaleza de las alianzas tradicionales Las principales automotrices estadounidenses, europeas y japonesas atraviesan un proceso de reposicionamiento estratégico frente al avance acelerado de los fabricantes chinos, que han consolidado su liderazgo en vehículos eléctricos, baterías, diseño industrial y desarrollo de software, según una investigación publicada esta semana por la BBC con motivo de la edición 2026 del Auto China, el principal salón automotriz del mundo. La transformación se refleja en el reconocimiento público de los propios ejecutivos: el presidente de Honda, Toshihiro Mibe, afirmó tras visitar una planta automatizada en Shanghái que su empresa no tiene posibilidades contra esto, mientras el director ejecutivo de Ford, Jim Farley, advirtió que los fabricantes occidentales están en una lucha por su supervivencia.
La cuota de mercado de las marcas extranjeras en China cayó del 64% en 2020 al 32% este año, según datos de la consultora Automobility. La Agencia Internacional de Energía estima que producir un vehículo eléctrico compacto en China resulta al menos un 30% más económico que en las economías avanzadas, gracias a costos de baterías más bajos y a una cadena de suministro densa. La empresa china BYD ha desarrollado sistemas de carga ultrarrápida capaces de añadir 400 kilómetros de autonomía en cinco minutos. En la planta de Xiaomi en las afueras de Pekín, una unidad sale de la línea de producción cada 76 segundos. El sedán de lujo Maextro S800 de Huawei superó en ventas a los modelos Porsche Panamera y BMW Serie 7 combinados en el segmento chino de vehículos por encima de 100.000 dólares.
La consolidación china ha modificado la naturaleza de las alianzas tradicionales. Stellantis, propietaria de las marcas Peugeot y Jeep, suscribió recientemente un acuerdo por 1.000 millones de euros con la estatal china Dongfeng para producir vehículos destinados tanto al mercado interno como a la exportación, y planea introducir la marca eléctrica china Voyah en Europa. Volkswagen, por su parte, pagó 700 millones de dólares para acceder a la arquitectura de software y a los sistemas de conducción autónoma de la firma china XPeng, una tecnología que el grupo alemán reconoció no poder desarrollar internamente en los plazos requeridos. Toyota, Hyundai, Ford y Nissan también amplían sus operaciones de investigación en China o evalúan producir modelos diseñados en ese país en plantas extranjeras.
China exporta actualmente alrededor de siete millones de vehículos por año, cerca de la mitad de ellos eléctricos. Su expansión hacia Europa enfrenta aranceles de hasta el 45%, y se encuentra prácticamente excluida del mercado estadounidense por tarifas superiores al 100%. Marcas como BYD, Chery y SAIC profundizan no obstante su penetración en Europa y en mercados emergentes. El modelo Jaecoo 7 de Chery se convirtió en uno de los más vendidos en el Reino Unido apenas catorce meses después de su lanzamiento. La firma XPeng anunció que prioriza el desarrollo de robots humanoides y coches voladores junto con los vehículos eléctricos.