Abelardo de la Espriella pronuncia su primer discurso como presidente en el Batallón Pichincha, en Cali Abelardo de la Espriella asumió el viernes la presidencia de Colombia en Cali, la primera vez que un mandatario colombiano jura el cargo fuera de Bogotá, y pronunció su primer discurso en un batallón del Ejército y no ante el Congreso, en una ruptura con la tradición institucional del país.
El juramento se celebró en la Arena de la Universidad Santiago de Cali, un auditorio con capacidad para más de 2.500 personas. El presidente del Senado, Honorio Henríquez, le impuso la banda presidencial ante el Congreso en pleno. Poco después, De la Espriella se trasladó al Batallón Pichincha, donde habló durante más de una hora ante los mandos de las Fuerzas Militares y la Policía.
Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad, afirmó. Se declaró presidente de todos los colombianos, agradeció a Jesucristo por sostener al país a lo largo de una historia marcada por la violencia y sostuvo que su triunfo fue el de la democracia colombiana, frente a lo que llamó los modelos totalitarios bolivarianos.
El cambio de escenario se decidió a última hora. El presidente electo pretendía juramentarse en una guarnición militar, algo que Gustavo Petro impidió al prohibir que las instalaciones militares y policiales adelantaran preparativos, con el argumento de que un civil debe asumir ante el pueblo y no ante las armas. El Congreso autorizó únicamente el recinto universitario. La congresista Mafe Carrascal, del Pacto Histórico, sostuvo que trasladar el discurso a un batallón supone pasar por encima del poder legislativo.
Entre los anuncios figuran una reforma tributaria orientada a desalentar la evasión, la eliminación del impuesto al patrimonio, la publicación de un listado de organizaciones narcoterroristas, la erradicación de cultivos de coca y la inclusión financiera de los trabajadores informales. También prometió medidas en salud, educación y energía, y ordenó combatir a todas las estructuras criminales.
De la Espriella, abogado penalista de 47 años sin experiencia previa en cargos públicos, ganó la segunda vuelta del 21 de junio por 250.830 votos, menos de un punto porcentual sobre Iván Cepeda, el margen más estrecho en un balotaje colombiano en 32 años. Gobernará hasta 2030 junto al vicepresidente José Manuel Restrepo.
La ceremonia reunió a diez jefes de Estado, dos vicepresidentes y quince cancilleres, entre ellos el rey Felipe VI de España y los presidentes de Argentina, Javier Milei; Ecuador, Daniel Noboa; Paraguay, Santiago Peña; y Panamá, José Raúl Mulino. Por la mañana, el nuevo mandatario mantuvo encuentros bilaterales con Milei, Noboa, el chileno José Antonio Kast, la delegación estadounidense y el rey.
Estados Unidos envió una comitiva de rango medio, encabezada por el fiscal general interino, Todd Blanche, junto con la directora de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas, Sara Carter, y el asesor de seguridad nacional del vicepresidente, Cliff Sims. No viajaron Donald Trump, JD Vance ni Marco Rubio.
Tampoco asistieron Nayib Bukele, Keiko Fujimori, Luiz Inácio Lula da Silva, Claudia Sheinbaum ni Yamandú Orsi. Petro, que no reconoce el resultado electoral, abandonó la Casa de Nariño por la mañana y afirmó que el mandato popular se respeta. Los congresistas del Pacto Histórico encabezaron marchas en Bogotá, Barranquilla y Cali. Los expresidentes Juan Manuel Santos y Ernesto Samper quedaron excluidos de la lista de invitados; Álvaro Uribe asistió.
Al término de la jornada, Cepeda anunció la creación de un gabinete alterno para ejercer oposición al nuevo gobierno.
El acto incluyó intervenciones de un rabino, un pastor evangélico, un sacerdote católico y un monseñor. Más de 11.000 uniformados custodiaron la ciudad y aviones Kfir sobrevolaron Cali durante el discurso. La elección de la sede responde a la promesa de gobernar desde las regiones: De la Espriella ha anunciado que convertirá a Barranquilla en capital alterna y que Cali y Medellín serán sedes satélite de la Presidencia.