


El cambio se ejecutó de noche, una señal de la urgencia con la que la Casa Real busca contener el daño reputacional que vuelve a golpear a la monarquía. El rey Carlos III forzó esta semana el traslado de su hermano, Andrés Mountbatten-Windsor, desde Royal Lodge, la mansión de 30 habitaciones en el parque de Windsor, a una residencia más pequeña en el dominio privado de Sandringham, en un movimiento precipitado por una nueva oleada de documentos vinculados a Jeffrey Epstein y por la reactivación de pesquisas policiales en el Reino Unido.
Los nuevos materiales difundidos en Estados Unidos —atribuídos a una tanda reciente de archivos del Departamento de Justicia— incluyen indicios de que Andrés habría mantenido contacto con Epstein después de su condena de 2008, un punto que reabre preguntas sobre el alcance de su relación.
El cambio se ejecutó de noche, una señal de la urgencia con la que la Casa Real busca contener el daño reputacional que vuelve a golpear a la monarquía.
El traslado coincide con la evaluación policial de una denuncia adicional: abogados de una mujer no británica sostienen que Epstein la habría enviado al Reino Unido en 2010 para un encuentro sexual con el entonces príncipe en Royal Lodge. La información fue divulgada por su abogado, Brad Edwards, en declaraciones recogidas por la BBC y amplificadas por medios británicos. La policía confirmó que está “evaluando información” relacionada con el caso.
En paralelo, France 24 informó —en una nota basada en documentos— que Epstein habría ofrecido presentar a Andrés a una mujer rusa, un detalle que alimentó la presión pública y política.
La situación reaviva una disputa interna de meses sobre Royal Lodge: Andrés sostenía un contrato de arrendamiento a largo plazo y había resistido intentos de su hermano por reubicarlo. En octubre pasado, Reuters ya había reportado que Carlos buscaba retirar títulos y privilegios para marcar distancia institucional.
Andrés abandonó la vida pública en 2019 y en 2022 alcanzó un acuerdo extrajudicial con Virginia Giuffre, quien lo acusó de abuso sexual cuando era menor, acusaciones que él negó. Giuffre murió el año pasado.
El caso vuelve a colocar a la Casa Real bajo escrutinio en un momento de sensibilidad política para Londres. The Guardian señaló que ministros han incrementado la presión para que Andrés coopere con investigaciones en Estados Unidos, mientras la institución insiste en reforzar protocolos y evitar nuevas filtraciones o daños colaterales.