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Petro vuelve al choque con Trump y pide que EE.UU. “devuelva” a Maduro antes de su cita en la Casa Blanca

Miércoles, 28 de enero de 2026 - 22:52 UTC
Petro comparó el ataque sobre Caracas con el bombardeo de Guernica durante la Guerra Civil española, y acusó a Trump de “hundir el derecho internacional a punta de misiles” Petro comparó el ataque sobre Caracas con el bombardeo de Guernica durante la Guerra Civil española, y acusó a Trump de “hundir el derecho internacional a punta de misiles”

A pocos días de su prevista reunión con el presidente estadounidense Donald Trump, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, reactivó su retórica más crítica hacia Washington y reclamó que Estados Unidos “devuelva” a Nicolás Maduro para que sea juzgado en Venezuela, no en tribunales estadounidenses.

“Tienen que devolverlo (a Maduro) y que lo juzgue un tribunal venezolano, no estadounidense”, dijo Petro durante un acto público en Bogotá, en el que también arremetió contra la operación militar de EE.UU. que capturó al líder venezolano a comienzos de enero.

El discurso llegó horas después de que Bogotá confirmara que Petro recibió un permiso temporal de entrada a EE.UU. para asistir al encuentro con Trump, programado para el martes 3 de febrero de 2026, pese a que su visa había sido retirada el año pasado. Medios colombianos informaron que el permiso es por cinco días y limitado a la visita oficial.

En su intervención, Petro comparó el ataque sobre Caracas con el bombardeo de Guernica durante la Guerra Civil española, y acusó a Trump de “hundir el derecho internacional a punta de misiles”. El mandatario colombiano también sostuvo que Maduro debe enfrentar un proceso en su país, enmarcando la disputa en una crítica más amplia al uso extraterritorial de la fuerza y la justicia.

La escalada verbal introduce incertidumbre sobre una relación que había entrado en una fase de distensión tras una llamada telefónica entre ambos mandatarios a inicios de enero, cuando Trump invitó a Petro a la Casa Blanca después de haberlo presionado públicamente por narcotráfico y seguridad regional, según informó Reuters. En paralelo, el gobierno colombiano ha insistido en que seguirá cooperando con Washington en la lucha contra el tráfico de drogas, apoyándose en inteligencia y tecnología estadounidenses.

El trasfondo inmediato es Venezuela. El 3 de enero, Trump anunció que fuerzas de EE.UU. capturaron a Maduro en una operación nocturna y lo trasladaron a territorio estadounidense para enfrentar cargos, mientras en Caracas quedó un gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez. Washington ha defendido la acción como parte de una estrategia para acelerar una transición política, pero el episodio reavivó críticas regionales y debates sobre legalidad internacional y precedentes.

En Washington, la línea oficial también ha mostrado matices. En las últimas semanas, el Departamento de Estado ha hablado de reabrir la embajada en Caracas y de “explorar” la normalización de relaciones tras el cambio de poder. Al mismo tiempo, altos funcionarios han evitado cerrar del todo la puerta a nuevas medidas coercitivas si el gobierno interino no cumple expectativas estadounidenses.

Petro llega a este tramo con un expediente personal que ya tensó la relación bilateral: en septiembre de 2025, EE.UU. revocó su visa tras su participación en una protesta pro Palestina en Nueva York y declaraciones que Washington calificó de incendiarias. La concesión de un permiso de entrada acotado para la cita del 3 de febrero devuelve el vínculo a la agenda, pero el discurso de Bogotá sugiere que el tono seguirá siendo un factor de riesgo político.